Egregor acaba de presentar el video promocional de su sencillo “Vals de Luna”, que formará parte de un compilado de bandas de rock nativas de Arica. La música corresponde al guitarrista Richard Iturra, mientras el trabajo audiovisual tuvo la dirección de Cristián Toledo. La locación fue la Casa de la Cultura y ex aduana, monumento nacional cuya construcción fue encargada a los talleres de Gustave Eiffel en París. “Con este tema la banda muestra otra faceta, mas oscura y dramática, interpretado lo que se podría clasificar como un vals metal, donde se mezcla temática de angustia, locura, abandono, sentimientos de culpa e inocencia, llevado a cabo con melodías intensas y a ratos sutiles para dar paso luego a otras más densas y potentes”, detallan. Egregor compone los temas que incluirán en su primer disco, que saldría a la venta el primer semestre de 2013.
Autor: Ciudad Metal
Ganadores concurso Astor Voltaires

Agradecemos a todos quienes participaron en el sorteo de los premios enviados por Juan Escobar, músico chileno tras el proyecto Astor Voltaires. Además de Mar de Grises, él ha ha sido parte y/o colaborado en Aseidad, Subtenebras, Aura Hiemis, Desire of Pain, Bauda, Lapsus Dei, Delonelyman, Defectoscura, Fosa Comvn y Golem.
Los afortunados ganadores son:
CD de Astor Voltaires + CD de Lethargy of Death
Rangi Becerra (Santiago)
CD de Astor Voltaires
Francisco Rivera (La Serena)
Los ganadores deben contactarse vía email a info@ciudadmetal.cl, para coordinar el lugar de envío. Si no reclaman su premio dentro de las próximas 24 horas, se repetirá el sorteo.
¡Saludos!
;-)
Concurso: ¡gana un álbum de Astor Voltaires!

Juan Escobar, músico chileno tras el proyecto Astor Voltaires, nos obsequió dos copias del álbum editado por la discográfica rusa Endless Winter. También adjuntó un disco de Lethargy of Death. Entre quienes nombren una banda donde haya participado Juan Escobar -excepto Mar de Grises- sortearemos los siguientes premios: un CD de Astor Voltaires + un CD de Lethargy of Death y un CD de Astor Voltaires. Sus respuestas, incluyendo nombre completo y ciudad, al correo electrónico info@ciudadmetal.cl El sorteo se realizará el domingo 10 de junio.
¡Buena suerte! ;-)
Miles de fanáticos vibraron en inédito festival de dos días
La primera versión de The Metal Fest ya es historia. Una decena de bandas foráneas, entre debutantes como Annihilator y otras que forman parte del inventario, encarnaron el maratón de rasgueos, mosh y azote de cuellos que comenzó a las tres de la tarde. En punto, porque durante el sábado la organización respetó casi en su totalidad los tiempos preestablecidos tanto para los nacionales -que tuvieron un escenario aparte montado en las afueras- como para los internacionales que ocuparon el Movistar Arena. Ello permitió cerrar el espectáculo a eso de la medianoche, horario de invierno mediante.
El evento evidenció una cultura de festival implícita entre los asistentes, quienes comprendieron la naturaleza breve de los conciertos individuales y no clamaron por regresos cuando los músicos se retiraban para ceder paso a los siguientes en la programación. Así, la sesión sabatina partió de la mano de Obituary, encendiendo la euforia de la audiencia gracias a un show crudo, agresivo y sin aspavientos. Quizá por su condición de primeros en el cartel y por la expectación del público, avalados por un sonido demoledor, el de los hermanos Tardy fue uno de los puntos cumbres del festival.
Un poco antes de aquello, los chilenos R-Tumba inauguraban el escenario nacional con una potente dosis de nü metal, aunque frente a escasas personas. Ello porque el ordenamiento de las presentaciones ofrecía un margen de 15 minutos para trasladarse a observar lo que ocurría en el exterior y retornar a la arena central a tiempo para no perder detalle de las performances internacionales.
Al interior del Movistar Arena asomaban UDO y su imponente voz. Una presentación a la altura de los grandes del heavy mundial, en un show que repasó su discografía, con escala inevitable en los clásicos de Accept. Acto seguido correspondió el turno de Fear Factory, quienes no consiguieron desatar la efervescencia de las presentaciones precedentes, excepto al final del setlist con la interpretación de “Replica”. Luego vendrían los daneses Volbeat, quienes traían su propio público y ganarían nuevos adherentes para su propuesta de metal influenciada por el rockabilly y más tarde, en medio de un estruendo, aparecería Testament. Estos conservaron un sonido poco definido perceptible desde diferentes sectores del recinto, lo que no supuso obstáculo para que los thrashers de la vieja escuela disfrutaran de un repertorio de excepcional fuerza.
En paralelo se desarrollaba el show de las bandas nacionales, imposible de apreciar en toda su extensión debido a los topes de horarios. Break.Down, la única agrupación no capitalina como recalcaron en su presentación, subió en segundo término. Le sucederían Poema Arcanvs -congregando una cantidad importante de asistentes-, Six Magics, quienes también recibieron el apoyo de su numerosa comunidad de fanáticos, Kingdom of Hate, exponentes de un sonido auténtico, sin artificios de ningún tipo, y Massacre.
En el interior el público se preparaba para los platos de fondo. Los canadienses Annihilator, contratados luego de la bajada de Venom, ofrecieron uno de los momentos brillantes de la noche y de todo el festival. La maestría de Jeff Waters no tuvo pausa, así como su hiperactivo estilo de ejecución, y “Alison Hell” coreado por toda la audiencia fue como la guinda del pastel de la velada. La pulcritud del sonido sorprendió a toda la audiencia, pues la sensación era casi la de escuchar un álbum. Un privilegio asistir al debut de una banda referente dentro del estilo, una que ha sorteado el reto del tiempo y las presiones de las discográficas.
Pero los instantes más frenéticos se registraron mientras Anthrax interpretaba sus clásicos sobre el escenario, cuando cientos de headbangers improvisaron un mosh de proporciones gigantescas. Belladona es un frontman increíble que comprende que su rol excede el canto e incluye el diálogo y la invitación constante al público a unirse a la algarabía. El espectáculo gozó de un sonido fuerte y nítido y contó con la mayor concurrencia del día.
Domingo, tres de la tarde, y la sincronía ensalzada el día anterior desaparece desde el principio. El espectáculo comenzó con media hora de retraso y en el transcurso de la tarde las dos pantallas gigantes que anunciaban los horarios cambiaron la información al menos un par de veces. La participación de Exodus, en particular, se movió desde el segundo lugar hacia el cierre del show, para luego aparecer tras Destruction, a quienes en un principio precedían en la parrilla. Al final se optó por remover los horarios, quedando solo el orden de los artistas y la incertidumbre sobre cuán tarde acabaría la jornada.
A cargo de la apertura estuvo Forbidden, quienes deleitaron a la cofradía thrashera con temas clásicos del género, seguido por Destruction, los que aparecieron 15 minutos antes de lo publicado en los monitores. Aunque son un trío, su vigor los agiganta. Exodus presentó un setlist similar al de sus últimas visitas y que recoge lo más reconocido de su discografía. Mención especial para el mosh desatado al compás de “Strike of the Beast”, cuando el público de la cancha se divide dando paso a un brutal festín de patadas en el aire.
Kyuss Lives! serían los siguientes en el cartel. Menos emparentados con el género que daba nombre al festival, tocaron frente a un público poco numeroso, pues en buena parte la concurrencia acudió al show que Necrosis desarrollaba en el escenario chileno. Otro punto de inflexión lo aportaría Blind Guardian, reputados exponentes de un heavy metal épico inspirado por grandes sagas folclóricas y literarias, que compendiaron su discografía y gozaron de un gran nivel de sonido.
Ya avanzada la noche Kreator corroboró el porqué de su elección como acto de clausura original. A dos décadas de su primer concierto en Santiago -hecho destacado por el frontman Miland Petrozza- los alemanes concentraron la atención del público que celebró cada tema de su repertorio, danzando en apoteósicos circle pits que convocaron a cientos de personas en cortes como “Extreme Aggression” y “Violent Revolution”. Para mala fortuna de Misfits, su aparición después del acto más anticipado de la jornada resultó en que tocaran frente una escuálida audiencia. Una lástima, pues su sonido fue correcto y constituyen una leyenda dentro de lo suyo.
En suma, una experiencia inédita que arroja un saldo más que positivo. La logística, sobre todo la desplegada el sábado, es digna de destacar. El desarme y montaje de equipos entre una y otra banda se hizo en un tiempo mínimo, lo que facilitó la agilidad del espectáculo y la agradable sorpresa de constatar que la puntualidad sí es posible en una país habituado a lo contrario. Como pendientes queda la tarea de intentar nuevos nombres y mayor variedad dentro del género. También una oferta alimenticia más variada que incluya menús exentos de carne y coordinar ambos escenarios para que las últimas bandas chilenas no compitan con las cabezas de cartel, como le ocurrió a Kingdom of Hate que salió a escena frente a escasas personas, mientras el grueso del público asistía al show de Testament.
Fotografías por María Loreto Correa
Texto por Sergio Evans y María Loreto Correa
Dimmu Borgir desata la locura rememorando clásicos del black
A las 21.35 y con un público expectante comenzó el esperado concierto de Dimmu Borgir en Santiago, ocho años después de su última visita y con la revisión completa del “Enthroned Darkness Triumphant” como antecedente. Vestidos de riguroso negro recordando los tiempos de ese álbum y en una mezcla de castellano muy bien pronunciado y algo de inglés la banda saludó a los asistentes y de inmediato comenzó con “Mourning Palace”, lo que detonó la locura de la concurrencia.
Le siguieron “Spellbound” e “In Death’s Embrace” ejecutadas de una manera impecable. Quizá porque era día viernes y el público estaba cansado, al quinto tema los ánimos descendían de modo precipitado. La banda se detuvo un segundo para agradecer de manera muy sincera e interpretó “Tormentor of Christian Souls” lo que de nuevo encendió al Teatro Teletón. Shagrath dedicó “A Succubus in Rapture” a “todas las bellas mujeres del público” lo que la audiencia agradeció con gritos descontrolados y los infaltables y anónimos “¡mijito rico!”. Seguido llegó el turno de “Raabjørn Speiler Draugheimens Skodde”, tema interpretado en noruego, lo que no impidió a la audiencia disfrutar de un clásico reconocido.
Terminada esta canción la banda abandonó el escenario y por alrededor de 10 minutos el público tuvo que contentarse con la reproducción de temas orquestados. Reinaba la impaciencia cuando por fin apareció Daray, baterista en vivo, e inicia un solo que dejó a la masa atónita no solo por el hecho mismo, sino porque la pieza parecía no terminar. Luego de unos minutos y quedando de manifiesto la gran habilidad del batero todos recobraron el ánimo y comenzaron a corear “Hey!” a la orden del habilidoso noruego.
Después volvería el resto de la banda, ahora vistiendo blanco y dando por hecho que se había acabado la hora de los clásicos e interpretarían algo nuevo. Comenzaron esta segunda parte con “Vredesbyrd”, tema que desató la euforia del público. Luego de la sutil promoción de su álbum “Abrahadabra” tocaron “Dimmu Borgir”, que pese a lo obvio del coro el público no acompañó como se esperaba. De inmediato vino “Gateways”, con una excelente recepción.
Ya había volado una hora y Shagrath preguntó “Are you tired? (¿están cansados?)” unas siete veces seguidas a lo que el público respondió cada vez con mayor entusiasmo con un rotundo “¡NO!”. “Puritania” mantuvo el ánimo en alto, Shagrath bajó del escenario y empezó a tocar tantas manos como le fue posible. Uno de los funcionarios de seguridad trató de regresarlo arriba asiéndolo de un hombro, lo que claramente le molestó y respondió con una mirada fulminante que devolvió a su lugar al inoportuno personaje. Después de saludar a unas cuantas personas más subió al plató.
En ese momento, Gerlioz, su tecladista en vivo, comenzó a filmar al público. Con una evidente satisfacción por lo que veía se grabó con la multitud a sus espaldas, sonrió y enseñó a la cámara su pulgar el alto, tras lo cual hizo una reverencia aplaudiendo a la concurrencia enardecida y corrió de nuevo a su teclado.
Dimmu Borgir cerró el concierto con “The Serpentine Offering” y “Progenies of the Great Apocalypse” en las que Shagrath hizo las voces limpias de Vortex a su manera y dejando un poco que desear. La banda agradeció con aplausos y arrojando todo lo que pilló a las manos angustiadas por algún recuerdo, se tomó una foto y Shagrath con su voz característica sentenció “Santiago, we shall… shall return!”. Anhelamos que cumpla, pues Dimmu Borgir es una banda que siempre ofrece un espectáculo impecable, ¡imperdibles!
Texto por Jazmín Silva
Fotos por Julián Pacheco























































































































































































