Tobías Sammet y compañía sedujeron al público chileno

Tobías Sammet ha de ser uno de los mejores frontmen de la camada noventera del heavy metal. Posee un registro vocal privilegiado como exige toda banda del género, pero sus cualidades exceden lo puramente musical. El menudo alemán es magnético, carismático e hilarante en muchos pasajes de sus actuaciones en vivo. Aunque las barreras idiomáticas podrían distanciarlo de los seguidores de otras lenguas, el hiperkinético cantante capta las particularidades de la gente que tiene delante y convierte un concierto en un show para añadir a la bitácora de los buenos recuerdos.

Fue suficiente que la asistencia advirtiera un parecido entre uno de los técnicos con Bon Jovi para que la próxima vez que éste apareciera en escena, ahora en una pausa para ajustar un detalle de los micrófonos, el blondo vocalista lo presentara como el mismísimo intérprete de “Living on a prayer” y acto seguido entonara el coro de la popular canción. En otra de sus varias ocurrencias afirmó que el baterista Felix Bohnke era sin dudas el mejor del planeta, aunque su virilidad no estuviera en concordancia. También instó a la audiencia a revalorizar su placa más reciente, “Tinnitus Sanctus”, pues tiene el potencial de alzarse en un clásico de la talla de “The number of the beast”. Sólo por mencionar algunas.

En su última visita a Chile Edguy ofreció un show contundente. Los músicos demostraron destreza y sencillez en la ejecución de los instrumentos y una complicidad festiva que traspasó al público en todo momento. El repertorio dio cuenta de la metamorfosis experimentada por Sammet, quien ya en el último volumen de Avantasia, su ópera metal, tomó distancia del pulso acelerado del power para acercarse al clásico sonido del hard rock. Balada incluida, “Save me”, la que en palabras del frontman es la canción que catapulta a la fama a una banda.

Pero hubo también instantes de nostalgia. El setlist devolvió al público a los mejores tiempos del happy metal, cuando los grupos desbordaban el Teatro Providencia en jornadas sin respiro. Quienes optaron por comprar boletos para un espectáculo de lucha libre programado para la misma fecha, como mencionó el intérprete en más de una ocasión, perdieron la oportunidad de corear los pegajosos “Tears of the Mandrake” o “Vain Glory Opera”. Los verdaderos estábamos en el concierto, aseveró Sammet. Y comprometió próxima visita dentro de dos años, además de garantizar que mientras Edguy exista como banda, Chile tendrá un cupo asegurado en su agenda de conciertos.

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