Angra pulsa marcha atrás e interpreta un manojo de clásicos de sus primeros discos

Ricardo Confessori regresó a su alma mater cual hijo pródigo. El baterista que formó parte de la alineación que registró dos álbumes clásicos dentro de la discografía de Angra -“Angels Cry” y “Holy Land”- asumió la vacante dejada por su colega Aquiles Priester, quien allá por 2001 y tras la división de caminos entre los guitarristas y el resto de los músicos lo reemplazó para grabar tres placas junto a los brasileños. Esta vez, el repertorio escogido remitió de forma manifiesta a su retorno.

La presencia de Confessori en la gira que culminó en el Teatro Caupolicán configuró de algún modo el puzzle tal cual se le conoció, con Kiko Loureiro y Rafael Bittencourt en las seis cuerdas, ejecutando un heavy metal con tintes progresivos y una cadencia latina inconfundible. Y en este escenario Edu Falaschi, un intérprete sólido que calzó con oficio los zapatos legados por André Matos, todavía encuentra en éste un referente en sumo desafiante.

Angra encendió de inmediato al público con un imperdible de su repertorio. “Carry On”, un tema de aquellos que suelen reservarse para un cierre monumental, pero que en esta oportunidad fue de la partida, ensamblado con “Nova Era”, del primer álbum después de la reformulación.

Un electrizado Edu Falaschi sorbía agua mineral desde una botella dispuesta a un costado del escenario y luego la expulsaba en intervalos en forma de géiser. El vocalista anunciaba la interpretación de un corte inédito para las audiencias chilenas, “Silence and Distance”, que imprimió una atmósfera emotiva dentro del show, como también ocurriría con “Rebirth”, que comenzó de manera acústica y con todo un teatro haciendo coro.

“Carolina IV” de “Holy Land”, el disco conceptual sobre el descubrimiento de Brasil que incluyó percusiones autóctonas, sacudió a los seguidores. En “Nothing To Say” la efervescencia de los asistentes, entre ellos varios púberes embelesados por la maestría de los músicos, alcanzaba su cima. La coronación del arrebato fue la irrupción de una joven sobre el escenario, quien resistió varios segundos aferrada a la cintura de Edu Falaschi, en tanto un guardia y producción forcejeaban para devolverla a cancha.

El setlist también incluyó cortes extraídos de los discos que no contaron con Ricardo Confessori en batería, como “Millenium Sun”, “Acid Rain”, “Spread Your Fire”, “The Course Of Nature” y “The Voice Commanding You”, temas que favorecen el despliegue de Edu Falaschi, porque fueron diseñados para sacar lustre a sus fortalezas vocales.

Veinte minutos después del concierto Angra ofreció un meet and greet que congregó a medio centenar de fanáticos provistos de varias carátulas y afiches adquiridos en el puesto de merchandising. Situados detrás de un mesón, los músicos firmaron el material y se retrataron infinitas veces hasta que la estricta manager decretó el epílogo de la actividad. La banda hacía un breve adiós con las manos y se alistaba para el concierto del día siguiente en Buenos Aires.