Recuento 2009: desde la Doncella de Hierro hasta el Diablo Negro

Vaya vitalidad la de 2009. Desde mega espectáculos en grandes escenarios a pequeños lujos underground. Doce meses en los que hubo diversidad de géneros, constante confirmación de fechas y una parrilla para regodearse. Arma de doble filo en un país reconocido por su afición metalera, pero donde el salario mínimo es de exiguos 165 mil pesos.

El año comenzó con el segundo aterrizaje de Iron Maiden en su gira antológica Somewhere Back In Time. Corregida y aumentada. Los británicos triplican el público convocado en su recital anterior, Chile ingresa a las estadísticas como el país que reúne más personas en un show donde la Doncella de Hierro es la estrella exclusiva y el incómodo Club Hípico se alza como una nueva plaza de conciertos. Para el recuerdo quedan la interpretación de “Children Of The Damned”, pero también la odisea homérica en que se convirtió la salida del recinto.

En abril se concreta la prorrogada visita de Opeth, en un concierto que desborda el Teatro Caupolicán. Al registro de los novatos en tierra chilena se suman Tiamat, quienes ejecutan un repertorio de lujo para los seguidores de sus primeros álbumes; Amorphis, con un setlist tan breve que amerita un regreso como cabeza de cartel; Venom, banda fundacional del black metal; e In Flames, en un show que demostró que los cambios estilísticos no ha hecho mella en su fuerza interpretativa.

El Teatro Novedades reivindica su mala fama con dos sendos recitales de los suecos Arch Enemy y Amon Amarth, en días consecutivos. Esa semana culmina con la actuación de un cuarteto de leyendas. Heaven And Hell, la denominación de Black Sabbath con Dio, Iommi, Butler y Appice, dicta una cátedra de sencillez reservada solo a los grandes.

En los descuentos, Haggard hereda a la bitácora de presentaciones en vivo uno de los momentos más sensibles de los que tenga memoria la audiencia chilena. La interpretación del himno nacional con violín, viola, cello y contrabajo conmueve incluso a los espíritus anarquistas.

El año que concluye trae de regreso a viejos conocidos que no pierden interés con el transcurso de los años. Es el caso de Kiss, Moonspell, Fear Factory, la dupla Exodus y Kreator y Stratovarius. Cada uno en su estilo ofreció contundentes conciertos. Mención aparte para la reunión de Faith No More, en doble jornada, Europe, en un espectáculo que atrajo a un público transversal en edad y preferencias musicales, y Candlebox, gracias al segundo aliento otorgado por su álbum “Into The Sun”.

A ESCALA HUMANA
El premio a la integridad musical lo obtiene por lejos Katon W. De Pena. El líder de los míticos Hirax, una banda que inició el movimiento thrash en Estados Unidos, protagoniza una gira por varias ciudades y en cada una de ella repite un acercamiento inédito con los seguidores. En sus conciertos no existen vallas. El público es el sexto integrante y después del show hay cero restricciones para fotografiarse o requerir autógrafos.

El ala más underground anota sus hitos. Malevolent Creation y Entombed, exponentes de dos celebradas escuelas de death metal, hacen sudar los muros del Rock & Guitarras. En tanto los holandeses de Sinister hacen lo propio en el Galpón Víctor Jara, en un concierto que repite la tónica de la ausencia de barricadas y el frenesí de las decenas de fans que practican stage diving. Pentagram cierra la Cumbre del Metal, un evento que dignifica a la escena nacional en su conjunto, y Undercroft regresa al ruedo a través de una extensa gira que regocijó sobre todo a los headbangers de las regiones extremas.

A modo personal, este webzine festeja seis años de vida online mediante un foro que trajo a Rancagua en plan de debate al productor Jorge “Chargola” Hurtado y los músicos Matías Leonicio, “Toño” Cabezas y Paula Barouh. El prolífico panel sienta las bases para replicar la experiencia durante el bicentenario.

LO QUE NO FUE
En 2009 también hubo desilusiones, como la cancelación del Shock Metal Fest, que aplazó de manera indefinida la visita de Hate Eternal y Vital Remains. La cartelera sufrió la suspensión de las fechas programadas por To/Die/For, desbandados justo antes de cumplir su compromiso en Santiago, Testament, Saratoga, Timo Tolkki y Vision Divine y la incomprensible negativa de Stratovarius de efectuar el meet and greet para el cual vendieron boletos especiales. Y por último, éste quedará como el año en que se institucionalizó la subdivisión de localidades para constreñir todavía más el presupuesto del chileno promedio.

Fotografía Opeth por Rodrigo Basaure
Fotografía Aniversario Ciudad Metal por Manuel Cabezas

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