El “girl power” durante el año 2004

Y por qué no. Si hasta presidenta podríamos tener.

El año pasado fue de glorioso retorno para insignes figuras del metal con voz de mujer.

La clásica Tarja Turunen sorprendió con el increíble “Once”, el cuarto disco de una banda que para algunos había cerrado una etapa. Pero la finesa que también canta ópera en exclusivos teatros mostró cuan amplio es su rango vocal al abandonar su registro lírico característico de álbumes anteriores para hacer dúo con el bajista Marco Hietala. La pieza es de colección. Ya son hits “Nemo” y “Wish I Had An Angel. Una lástima su frustrado concierto en Chile.

Cristina Scabbia, la sexy italiana líder de Lacuna Coil, completó un año redondo. Con “Comalies” bajo el brazo, partieron a la tierra de las oportunidades. En el escenario alternativo del Ozzfest, ese invento del cerebro comercial llamado Sharon, encantó al público estadounidense. Vendieron 300 mil copias del disco. Todo un logro para una casa discográfica como Century Media. Lo relanzaron con un bonus acústico y trabajan en el quinto álbum de estudio.

Ella es un hada. Sharon den Adel, la dulce holandesa que conquistó con “Mother Earth” regresó a las listas de popularidad tras tres años de mutismo. “La Fuerza Silenciosa”, el nombre de la placa en español, es disco de oro en tres países europeos. Y una de las mejores grabaciones orquestadas, junto a la de Nightwish, lanzadas al mercado el año que partió. Los acusan de imitar a Evanescence: es que los fanáticos ortodoxos no toleran cambios.

Y finalizo con ella. Todo un símbolo cuando nos referimos a mujeres en la música pesada. Theatre Of Tragedy la despidió sin explicaciones. Liv Kristine, discreta, se dedicó a su proyecto Leaves Eyes. El debut resultó un magnífico regalo para los acérrimos de la banda alemana, sin ser una copia feliz del edén del sonido de los noventa. Cantó con Dani Filth en el mejor tema de “Nymphetamine”, en la ópera Genious y prepara nuevo disco solista.

No quiero terminar sin mencionar a otras chicas que tuvieron un buen 2004. Anneke van Giersbergen cautivó a los chilenos en dos sendas presentaciones a teatro lleno y subió a los escenarios de los mayores festivales del Viejo Continente con varios meses de embarazo. Verdadera vocación. Y a otra que promete hacer de este “su” año. Vibeke Stene vuelve con “Ashes”, la cuarta placa de Tristania, pesada y atmosférica como nunca.

Publicado en enero de 2005

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