Review: Sospechosa Lavanda

Sospechosa Lavanda
Abismos
Independiente
2009

“Abismos” es el notable esfuerzo independiente de Sospechosa Lavanda, juego de palabras nacido de la manera poco ortodoxa en que reclutaron a los músicos integrantes, los insondables nombres de algunos de sus temas y la poderosa esencia femenina encarnada por la vocalista. La agrupación tomó forma en 2004 y este año publicó su primer larga duración, una placa que reivindica la factibilidad de hacer un pop/rock refinado e inteligente.

El álbum de 10 cortes ofrece un hard rock que suena fresco y honesto, con arreglos radiales y letras trabajadas que abordan desde el amor a la vida urbana. En este mix sobresale la voz de Natalia Santander, sugerente e intensa, toda una revelación como frontwoman. Ella, una ex chica Rojo surgida de entre una camada de baladistas insípidos sobrevalorados por los medios de comunicación, dota al conjunto de una energía que se convierte en su sello registrado.

El grupo conformado por Tito Cartajena (guitarra), José Carmona (bajo), Pancho Cortés (batería) y Mauro Marambio (guitarra) funciona como un ensamble compacto donde cada quien aporta desde su posición a la génesis de una batería de temas que invocan atención de las radioemisoras en un sistema donde muchas veces las parrillas programáticas se construyen en base a criterios extramusicales.

Aunque sus movimientos se han mantenido en el círculo underground, la edición de este debut discográfico se ha convertido en una magnífica carta de presentación para exportar su música no solo a terrenos hispanoparlantes, sino también a otros continentes. Para superar la barrera idiomática y en un ejercicio poco habitual entre los connacionales, la banda ha experimentado en inglés (“Soncero” y “200X”) e italiano (Qualcosa da dire”), con vistas a un tour que durante 2010 los podría llevar por tres países europeos. Todo un acierto.

Review: Timecode

Timecode
Post Traumatic Stress Disorder
Independiente
2009

Dos años tomó el lanzamiento de “Post Traumatic Stress Disorder”, la primera placa de larga duración de los chilenos Timecode. El proceso comenzó a fines de 2007 y culminó en 2009, con la publicación definitiva del material inscrito dentro del death metal. El cantante Abraham Lazo registró todas las voces, pero quien las interpreta en vivo es Sebastián Silva -el mismo de Desire of Pain-, que ocupó la plaza de frontman a principios del año en curso imprimiendo una renovada potencia a los temas.

El registro de 12 cortes es impecable en calidad de sonido, creatividad y ejecución. Apenas pulsado el botón de play se advierte una fusión de metal clásico y líneas melódicas de guitarra. Tras la intro, se desploma una genuina aplanadora que alterna tramos melódicos con líricas de ultratumba y segmentos ultra rápidos. Un excelente trabajo en percusión con grandes cortes que pavimentan una base solidísima, sumado al bajo y las guitarras de fondo.

“Post Traumatic Stress Disorder” es un disco dinámico debido a su vorágine de riffs y armonías en guitarra. Los músicos no se detienen ni un solo minuto. Cuando te aprontas a agitar la cabellera, el tema ya cambió. Así de bueno. El álbum se mantiene al filo entre la línea técnica, que en exceso corre el riesgo de aburrir, y los arrebatos de brutalidad, que inyectan en el momento preciso en cada tema. La banda se mueve con destreza en ambas corrientes del death y aquí reside su sello.

Review: Cry My Name


Cry My Name
Speak For The Voiceless
Independiente
2009

Cry My Name es una joven banda alemana asentada en la ciudad de Hamburgo. Hace pocas semanas atrás avanzaron hacia la selección final de 10 grupos provenientes de Alemania, Austria y Suiza en un certamen de Myspace patrocinado por los suecos de Arch Enemy. Y aunque el voto popular escogió como vencedor a otro participante, la vitrina les permitió acceder a un número inconmensurable de oyentes potenciales.

En su primera publicación discográfica, el EP de cinco canciones “Speak For The Voiceless” -“habla por quienes no tienen voz”- el sexteto propone un death con pasajes melódicos que recuerdan a sus padrinos musicales y tintes hardcore en los fragmentos en que el pulso se precipita y llama al mosh. En la interpretación destaca el juego de voces entre Hille y Andre, ambas voces guturales, femenina y masculina.

Este saludable aperitivo es perfecto para quienes gustan de la fusión equitativa de guitarras armoniosas y tramos acelerados, sin abusos como en el denominado metalcore. Un buen antecedente del primer larga duración que prometen para el año venidero. Más información en su Myspace.

Review: Thornafire


Thornafire
Vorex Deconstrucción
Ibex Moon Records
2009

El segundo larga duración de los chilenos Thornafire podría sorprender por su irreprochable calidad técnica y la osadía de atreverse a romper un tabú dentro del género: cantar en castellano. Alexis Muñoz, Victor McNamara y Juan Pablo Donoso encarnan de modo fiel la crudeza de la formación primaria del brutal death metal y como músicos poseen destrezas suficientes para desenvolverse de modo meritorio en el estilo que escogieron.

Pero citar únicamente sus virtudes en la ejecución sería quedarse en la superficie. Aunque se advierte cierta búsqueda temática en personajes como sor Úrsula Suárez, las letras de “Vorex Deconstrucción” atraviesan terrenos cenagosos. Quizá la mayor provocación haya sido invocar al nacional socialista español Pedro Varela, reconocido por adherir a la negación del holocausto y restar legitimidad a víctimas emblemáticas de la guerra como Ana Frank.

Un extracto del discurso ofrecido por Varela para la celebración del natalicio de Adolfo Hitler hace de antesala a “Sucubación”, un tema que según explica Alexis Muñoz -bajo, voz y autor de todas las letras de la placa- “trata sobre la pérdida de la identidad por un lado y la pérdida de la capacidad de las personas para analizar los hechos”. Un argumento inverosímil para cuestionar un hecho histórico que no admite versiones alternativas.

Si bien es cierto que no es un hecho inédito, uno no esperaría que el metal fraternizara con ideas que siembran la odiosidad y lesionan de manera profunda la dignidad del ser humano. Cuando la música hace causa común con propósitos tan infames como éste resulta imposible reparar en otras aristas. La música es un todo y las letras hacen la mitad de ella. Una lástima que la furia tome forme de antisemitismo en lugar de apuntar a los verdaderos villanos contemporáneos.

Review: The Shrink

The Shrink
Break New Ground
Independiente
2008

La cuarta placa de los nacionales los sitúa dentro de la primera línea de bandas chilenas. Un material que los muestra como una máquina afiatada donde cada instrumento demarca su presencia de manera clara y es ejecutado por músicos diestros que consiguieron algo nada fácil en un mercado repleto de clones: dar con un sonido característico y la habilidad de replicarlo en directo sin dificultades. Un resultado que se agradece.

El cuarteto integrado por Franco Lama (guitarra), Christian Solari (voz), Sandro Trabucco (bajo) y Andrés Torres (batería), quien aparece en los créditos del álbum pero que fue reemplazado por Rodrigo Cortés, triunfa en su afán de no ceñirse a estereotipos reconocibles. El grupo propone un metal moderno transversal al heavy, el thrash e incluso el hard rock. Sugiriendo un paralelo, semeja a una mixtura entre Disturbed y Masterplan durante la época de Jorn Lande.

“Break New Ground” contiene 13 temas, dos extraídos de producciones anteriores en un tributo a miembros que ya no militan en la banda. Son cortes de gran potencia, varios con la virtud de convertirse en hits, y donde sobresale el registro de Christian Solari, quien desempeña un rol substancial en el ánimo transgresor de la banda. Esto porque su voz aguda sorprende en un terreno en el cual dominan rangos vocales más bajos.

El disco es una pieza redonda en la que cada tema justifica su inclusión. Una experiencia sonora que la banda complementó hace muy poco con la realización del primer video clip en sus 14 años de carrera. El escogido fue “Destructor”, aunque como ya se mencionó, varios otros temas poseían la naturaleza infecciosa de un éxito radial. Pulgares arriba para The Shrink.