Review: Boon


Boon
The Almighty Love
Noisehead Records
2010

Sonidos alternativos, atmósferas intimistas y matices progresivos se fusionan en esta nueva producción de los australianos Boon. “The Almighty Love” es un extraño viaje musical a través de canciones que cambian de ritmo de modo constante, proporcionando un agradable toque de versatilidad a la suficiencia interpretativa de sus músicos y testimoniando también las cualidades creativas de quienes componen dentro de la banda.

Boon se da el lujo de pasar de cortes melódicos e experimentales como “The Growing Black”, el tema que da inicio a la placa, a otros más gancheros y prendidos como “Right Now” y “Love Raider”, track en que la base rítmica suena stone/rockera de principio a fin.

“Days of Fate”, “Dead Mind” y “Engine Machine” continúan el hilo conductor del disco, mientras que en “Your Resistance” los riffs y solos al más puro estilo Maiden se complementan junto con partes que recuerdan en cierta forma a Slipknot. “The Old Story”, “Secret Scars” y “Never” ponen fin a una producción que destaca por la frescura y la modernidad de su sonido.

Si algo podemos resaltar de Boon es su actitud para no casarse con ningún estilo musical determinado, y aún así mantener el carácter lúdico de la estructura de sus composiciones a través de los 10 cortes del disco. Cuarenta y cinco minutos recomendables para aquellos que andan en busca de un disco de espíritu independiente, honesto y poco predecible.

Por Rodrigo Bustamante Fuentealba

Review: Q


Q
Seven7een
Rat Pak Records
2007

Solo una consonante para bautizar a una banda proveedora de un sonido enorme, orquestado por la potente voz de Missy B. A través de su interpretación, en la forma de canto o de desgarradores gritos, esta frontwoman proyecta una angustia similar a la de Jonathan Davis en Korn, aunque su música indaga otras aristas como los elementos electrónicos que también cautivarían a un público más ligado al industrial e incluso las pistas de baile.

“Seven7een”, hasta la fecha su único álbum, presenta una interesante fusión de hard rock con sintetizadores. Los samples están aquí y allá, pero de todos modos sería una mentira afirmar que Q no es una banda de rock. Los estadounidenses han abierto conciertos para gente como Slayer, Mushroomhead, Lacuna Coil, Dope, Killswitch Engage, God Forbid, Mastodon y Shadows Fall y los más aventurados aseveran que encarnan la evolución del rock industrial. Una segunda placa corroboraría la tesis.

Review: Kaoscentrica


Kaoscentrica
South Hordes Arise
Australis Records
2010

Las hordas del death metal más brutal se ponen en pie de guerra contra nuestros sentidos brindándonos una buena excusa para seguir ligados a los sonidos más extremos del underground musical. Kaoscentrica, agrupación oriunda de Concepción, presenta su placa debut “South Hordes Arise”, la que a través de 10 canciones muestra una banda consecuente en la composición, compacta en sonido y con un estilo bien definido.

Estas características logran unificar la producción de modo coherente, dando como resultado una experiencia sonora fluida, que no deja espacio para la sensación de que hay cortes demasiado extensos o experimentaciones sin sentido. En 38 minutos, Kaoscentrica manifiesta toda su furia sónica. Destacan temas como “Devast”, “Denying The Herviborous Sun”, “The Last Chilean Song”, e “In Flames Messiah”, donde los riffs mid-tempo junto con otros más acelerados se complementan con las baterías marcadas y los juegos de voces guturales similares a los de Chris Barnes en sus tiempos junto a Cannibal Corpse.

“South Hordes Arise” da como resultado final un buen disco de death metal chileno, que de seguro dejara contentos a fanáticos de Deicide o Morbid Angel, gracias a sus canciones directas, rápidas, brutales y sin dobles lecturas. Como debe ser el death metal.

Por Rodrigo Bustamante Fuentealba

Review: Stygian


Stygian
Fury Rising
Mortal Music
2010

El segundo álbum de Stygian en una década dentro de la industria estadounidense aborda varios frentes para complacer a distintos públicos. En “Fury Rising” los metaleros hallarán riffs enérgicos y segmentos que rememoran la vieja escuela del thrash, pero esa es solo una pequeña porción de la torta. La placa abunda en un hard rock poderoso y convincente, coronado por un sonido de excelente factura que refiere a actos como Nickelback y Staind.

Stygian es un trío formado en 1999 por tres fanáticos de Metallica que comenzaron a componer música inédita y hasta la fecha han tocado en toda el área de Filadelfia abriendo para bandas como Drowning Pool y Symphony X. Tras un debut más conectado con el metal, y cautivos de un presupuesto limitado, el grupo despliega ahora una oferta sónica más amplia. Esto queda claro en el contraste entre el comienzo frenético con “Suffer Patiently” y el cierre con la balada “Fever Slide”.

El baterista Steve Bacchia resume el espíritu del disco: “Nos gustan los solos, las buenas voces y las armonías vocals, los buenos riffs y ciertamente el groove. Nuestro sonido es tan pesado para que lo disfruten los fans del metal y tan diverso como para ver a los padres de los chicos disfrutando del show también. No nos asusta tener una balada o una canción acústica en un álbum de hard rock y metal. Lo que nos gusta es tener una colección diversa de canciones que resulten en un álbum que valga la pena”.

Review: Celestiial


Celestiial
Where Life Springs Eternal
Bindrune Recordings
2010

Una experiencia doom extrema es lo que ofrece la banda estadounidense Celestiial en su segundo álbum de larga duración. El funeral llevado hacia sus límites, en una placa de casi una hora de duración que para oídos poco habituados termina por sonar monocorde e inexplicablemente extensa. Para muestra un botón: de los cinco cortes que componen el disco, solo “Carry Storms Carry My Sadness” dura media hora. Y “Offering In Cedar Smoke” aporta otros 22 minutos de desolación.

Sus integrantes, entre quienes se cuentan los miembros de Agalloch Tim Glen, en percusión, y el bajista Jason Walton -también a cargo de la masterizació- indican que su música toma inspiración de los bosques. La participación vocal es mínima y se reduce a unos cuantos gritos agónicos surgidos en medio del continuo flujo de manantiales de agua que actúan como telón de fondo. Aunque la naturaleza del género dicta la generación de sempiternos pasajes uniformes, se extraña la inclusión de algún quiebre que otorgue cierta tensión dramática al registro.