Candlebox encantó con un cóctel de sencillez, talento y nostalgia

Uno de los nombres fundamentales de la historia tejida en Seattle durante la década los noventa cumplió ante un Teatro Caupolicán casi repleto con motivo del cumpleaños número nueve de Rockaxis. Una acertada elección. Aunque la banda siempre mantuvo un perfil bajo dentro de la publicitada escena grunge, en esta suerte de segundo aliento dentro de su carrera establecieron que su propuesta acredita honestidad y talento suficientes como continuar conquistando al público.

A las 22.30, los miembros ingresan al escenario e inmediatamente las percusiones estruendosas de “Don’t You” remecen todas las localidades. Sin respiro suenan los arpegios de “Change”, uno de los grandes hits del grupo, incluido en su primer álbum. Su aproximación hacia la audiencia es de una sencillez admirable y emociona presenciar tal calidad interpretativa. Todavía recuerdo el casete de su disco debut que escuché bastante en esa época gloriosa.

“Change” da paso a “Underneath It All”, composición de su nueva placa, “Into The Sun”. La gente escucha con atención y corea con entusiasmo, a lo cual Kevin Martin responde, dentro de su poco manejo del español, con un “muchas gracias Santiago”. Entonces presenta “Simple Lessons”, el gran éxito del álbum “Lucy”, disco que tiene un sonido en verdad distintivo. Escucharla en directo fue un verdadero placer. Luego arremeten con la balada rock “Cover Me”, acompañada por el público desde todos los rincones del Caupolicán. Una muy buena canción, que interpretada en vivo me recordó a “Open Your Eyes” de Europe, otros maestros que tocaron en el mismo teatro durante este año.

Luego apareció “Bitches Brewin’”, otro corte de “Into The Sun”, y a continuación “Understanding”, de “Lucy”. La banda se da el lujo de improvisar con acordes bluseros por un par de minutos para introducirse en “Breathe Me In”, otro corte extraído de su última placa, y pasan de inmediato a “Arrow”, uno de mis favoritos. En medio del tema el frontman habla de Seattle y de sus compañeros de Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden y “por supuesto, unos muy buenos amigos, Alice In Chains”. También recuerdan sus influencias. Aquí sorprenden tocando un par de covers. De la nada comienzan un medley que incluye “Immigrant Song” de Led Zeppelin, “Crazy Train” de Ozzy Osbourne y “Highway To Hell” de AC/DC. El público salta, empuja y corea a todo pulmón.

Sin detenerse siguen con “Stand”, una de las rápidas de “Into The Sun”, que termina con un estridente “thank you!, ¡muchas gracias Santiago!”. No pasan ni dos segundos y se escuchan los rasgueos distorsionados de la Gibson SG de Sean Hennesy que da inicio a “Happy Pills”, un tema que en lo personal me encanta. El momento más emotivo del concierto viene con un homenaje al difunto Layne Staley. Candlebox se da el lujo de tocar el primer verso de “Rooster” de Alice In Chains, acompañado por todas las voces del teatro. Un instante sublime e irrepetible de apenas un minuto. Un regalo invaluable que devolvió de golpe todos los recuerdos de esa época grunge.

La emoción del tributo se acaba en un parpadeo cuando empieza “Lucy”. Martin se pasea entre la gente, de un lado a otro, hasta que sin meditar demasiado hace lo que pocos se atreven en Chile y salta desde el escenario para sumergirse entre el público. La gente lo eleva y lo mantiene en el aire para desconcierto del personal de seguridad. Aún en medio de semejante batahola Martin no suelta el micrófono y sale airoso de su hazaña para comentarles a los chilenos “you’re crazy mother fucker people”. Se da cuenta que un fan le arrebató su credencial, pero él cómo si nada. Feliz, lanza besos, abrazos y sonríe.

Vuelve la calma en sólo minutos, con Martin tocando con una acústica en “Sometimes” del “Happy Pills”, para luego interpretar “A Stone’s Throw Hawai” del mismo disco. El vocalista detiene un poco la marcha frenética del recital para dedicarle a su padre una semi-acústica “Into The Sun”. Otro momento emotivo, sobrecogedor. Para rematar una presentación de una potencia demoledora en lo sentimental, se despiden con el tema que los hizo mundialmente famosos, la clásica “Far Behind”, Martin se sube a los amplificadores y el teatro se vuelve una verdadera fiesta de rock.

Se despiden y abandonan el escenario, pero el público quiere más de Candlebox. Al volver suena “You”, otro éxito que el público canta. Martin toma el celular a una chica que está en las primeras filas y le canta a la persona al otro lado del teléfono para luego devolvérselo. Tal vez sea el mejor recuerdo de su vida. Increíble, como para no olvidarlo nunca más. Un tema que incluyó como bonus un breve guiño a otro clásico de Led Zeppelin, “Whole Lotta Love”.

Martin entona un ceachei con la audiencia y “Rain” cierra uno de los mejores recitales del año. Candlebox enseña como las estrellas de rock pueden ser transparentes y libres de egos estúpidos en un concierto que ingresa directo al baúl de mis recuerdos y al registro de los mejores de 2009.

Por Morte Lunaris
Fotos de María Loreto Correa

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