artículos

Tim “Ripper” Owens obsequió hasta su micrófono en su concierto de Santiago

by on Nov.15, 2010, under artículos

Aunque el show de Tim “Ripper” Owens estaba programado para las 10 de la noche, a esa hora apenas unas 50 personas habían llegado al Rock & Guitarras. De hecho, los encargados de comenzar a calentar motores, “Drakher”, se subieron al escenario mientras la mayoría de los asistentes aún estaba en el bar o conversando cerca de las mesas. Parece que todos sabían que la presentación del ex Judas Priest podría demorarse y se tomaron su tiempo para llegar al local.

Efectivamente, a medida que pasaba la hora, más fanáticos iban llegando y a las 11.30, cuando Ripper por fin salió a escena, unas 200 personas repletaban el recinto. Con un típico look gringo que incluía un jockey y lentes de sol, y acompañado de los mismos músicos de su última presentación -excepto el guitarrista Manolo Schaffler- el estallido comienza con “Burn in Hell” que va pegada a “Painkiller”, una dupleta priestesca que tal vez pocos esperaban tan temprano, pero que transformó de inmediato el concierto en una fiesta.

“This is fucking heavy metal, my friends!” fue el saludo de Ripper a sus fans y también la presentación de “Scream Machine”, que todos corean. La capacidad vocal de Owens sigue siendo increíble y nadie duda por qué se considera una de las mejores voces del metal. Pero luego de este corte deja claro que “ahora voy a cantar y no a gritar… porque gritar es un poco difícil para algunos” y se empieza a escuchar “Diamonds and Rust”, que con su ritmo más pausado deja aún más claro que Ripper es un cantante completísimo. La ovación con que termina da paso a un “ceacheí” que sorprende al músico, y ¡pide que se repita! Qué mejor que pedirle a un chileno que grite un ceacheí: nadie se hizo de rogar y nuevamente se escuchó nuestra especie de grito de guerra, que pareció deleitar al “gringo”.

Pero basta de chilenismos, es hora de que el show continúe con “Heart of a Killer”, seguida de “Desert Plains”. Miro alrededor y no veo a nadie en silencio, todos cantan cada sílaba de los cortes elegidos por Owens para esta nueva presentación en nuestro país, y el músico disfruta la recepción de sus seguidores. “It is me” es lo que suena a continuación y Ripper la presenta como una de sus canciones preferidas de su disco solista “Play my Game”. Se podría haber pensado que la audiencia no estaría tan familiarizada con el trabajo en solitario del actual vocalista de Yngwie Malmsteen, pero por la recepción del corte, habría sido difícil decir que no era otro clásico de Owens.

“¿Quieren algo de Judas Priest?” pregunta a continuación, porque sabe que para los fans nunca será suficiente Judas, y comienzan los acordes de “Hell is Home”. Infaltable era un tributo a Ronnie James Dio y en esta ocasión fue con “Children of the Sea”, que nuevamente hizo estallar el Rock & Guitarras. “The Human Race” vuelve a poner velocidad al show, que luego de “Hell Bent for Leather” y de todo el público casi opacando la voz de Owens, llega a la primera pausa. Sin embargo, al cabo de unos minutos la fiesta continúa con “Living After Midnight” seguida de “Starting Over”, un poco más pausado para presentar lo que venía.

“Este será el último tema así es que ¡vuélvanse locos!” ordena Owens a toda la fanaticada justo antes de que comience “One on One”, un corte preciso para dar término a esta nueva visita de Ripper a Chile, quien al final obsequió uñetas por cientos y hasta ¡regaló el micrófono! Si bien algunos pueden haber quedado con gusto a poco, pues el mismo Owens dijo que tocaría un setlist diferente en el show en Valparaíso al día siguiente, fue una gran exposición de calidad vocal, de interacción con el público y una presentación digna de uno de los mejores exponentes del heavy metal.

Más fotos en la galería.

Por Isabel Mallea
Fotografías de Julián Pacheco

Share on TwitterShare on TumblrShare on MyspaceShare via email
Deja un comentario : more...

Los vampiros de Helsinki descienden sobre Santiago

by on Oct.03, 2010, under artículos

Jussi toca la batería de comienzo a fin a torso desnudo, enseñando unos bien tonificados abdominales y desafiando la gravedad al lanzar una y otra vez las baquetas hacia el cielo en actos de malabarismo. Jyrkie, el vocalista, adopta una postura escénica que ocupa todos los espacios, una suerte de híbrido entre los extintos Joey Ramone y Peter Steele que sacude las caderas, de espaldas al público, toda vez que sube a la tarima de su colega Jussi.

La noche del 23 de septiembre debutó en Chile la banda finlandesa The 69 Eyes. En un Teatro Caupolicán semivacío, estos aventajados discípulos de una escuela de grupos neo glam nacidos en el país escandinavo, desplegaron un repertorio de temas que hablan de amor y tragedia en un tono sensual complementado con una acertada comprensión estética del escenario. Así, inundaron la velada de pelos escarmenados, ojos delineados y sombreros estilo cowboy, en un look que también contagió al público.

Ante una escasa, pero ferviente asistencia, los finlandeses interpretaron una veintena de temas. Por desgracia, las deficiencias de sonido no hicieron justicia a la impecable ejecución de los músicos, sobre todo a la voz que tendió a perderse entre la saturación de los demás instrumentos. En todo caso, nada que mermara las energías de una comprometida concurrencia que coreó cada tema como si fuese un hit.

“Cry Little Sister”, a modo de intro, abrió el concierto mientras la banda se posicionaba sobre el plató. Un tema que corrobora la ligazón establecida entre ellos y el clásico ochentero de terror adolescente, “The Lost Boys”, o “Generación Perdida” como se tradujo al castellano, y donde la citada canción figura como parte de los créditos. De allí los ecos de “People Are Strange” de The Doors, también parte de aquel soundtrack, a modo de epílogo.

¿En el intertanto? Una maciza dosis de love metal desarrollada en el siguiente setlist:

1. Back in Blood
2. Dead n’ Gone
3. Don’t Turn Your Back On Fear
4.Gothic Girl
5. Lips of Blood
6. Dance D’Amour
7. Perfect Skin
8. Christina Death
9. Never Say Die
10. Sleeping With Lions
11. Kiss Me Undead
12. Betty Blue
13. Dead Girls Are Easy
14. Wasting The Dawn
15. Feel Berlin
16. Brandon Lee
17. Devils
Encore:
18. Framed In Blood
19. The Chair
20. Lost Boys

Más fotos en la galería.

Share on TwitterShare on TumblrShare on MyspaceShare via email
Deja un comentario : more...

Stryper: gracias por concierto concedido

by on Aug.19, 2010, under artículos

Ésta debe haber sido una de las pocas ocasiones en que en Caupolicán se veían tantas imágenes religiosas junto a poleras negras y jeans. Fanáticos vestidos al más puro estilo glam de los ’80 junto a un lienzo enorme donde se leía “Jesucristo viene”. Y es que el grupo que se presentaba aquella noche por primera vez en nuestro país fue capaz de convocar a tan diverso grupo de gente, que probablemente no se hubiese juntado bajo ninguna otra circunstancia.

Las luces se apagaron a las 20.30 horas y Stryper saltaba al escenario en medio de la euforia de un público de todas las edades, desde seguidores de los comienzos del grupo hasta adolescentes acompañados de sus rockeros padres. “Sing Along Song” fue el tema de partida de este show tan esperado, cuyo bonus track era la presentación de los miembros originales de este cuarteto oriundo de California. Luciendo sus clásicos atuendos negro-amarillos, Stryper dejó claro desde el primer acorde que se avecinaba un concierto del más potente hard rock. Sin pausa alguna, “Loud & Clear” continuó haciendo saltar a todos los asistentes, mientras Michael Sweet y Oz Fox deleitaban con un ovacionado solo a dos guitarras.

“Hello! ¡Hola! We love you all!” fue el saludo de Sweet quien, luego de agradecer al público, presentó el siguiente corte de 1983, “The Rock that Makes me Roll”, que va pegada a “Reach Out”. A esas alturas, el Caupolicán ya era una fiesta con todos los fanáticos coreando cada estrofa y haciendo el infaltable air guitar durante los solos.

Un cambio de chaqueta precedió a “Calling on you”, del “To Hell with the Devil”. Llegando prácticamente sin problemas a las notas más altas, Sweet demostró que sigue tan vigente como hace 20 años. Junto a Oz Fox y Tim Gaines, lograban armonías impecables y llenaban el escenario corriendo de un lado a otro. “¡Todos salten con el siguiente tema!” ordenó Sweet, y el público obedeció sin dudarlo al comenzar los acordes de “Free”.

La euforia se apodera de los asistentes y nadie deja de saltar con el siguiente corte, “More Than a Man”. El sonido es impecable y el show potente. Hasta los fanáticos más pequeños cantan junto al grupo, demostrando que la música de Stryper ha traspasado fronteras. La ovación al final de la canción crece aún más al inicio del siguiente tema, el cover de Judas Priest “Breaking The Law”, una pequeña muestra del disco “The Covering” que saldrá al mercado en octubre próximo. “Peace of Mind” y “4 Leaf Clover”, los únicos cortes de su última placa “Murder by Pride”, si bien no son lentos, bajaron un poco las revoluciones y dieron un respiro a un público que aprovechó casi de tomar un descanso luego de la fuerza de la primera mitad del espectáculo.

Sweet y compañía hacen entonces una pausa, y gritando “¡éste es el libro más importante!”, lanzan biblias al público, que enloquece por tan inesperado obsequio y se abalanza sobre los libros. Robert Sweet aprovecha también de regalar una inmensa cantidad de baquetas y lo mismo hace Fox con sus uñetas. Luego de esta pausa el show continúa con “Open Your Eyes” y la locura vuelve a apoderarse del recinto. Ni los músicos ni los fans muestran señales de cansancio al comenzar “All For One” sin un segundo de descanso entre ambas canciones.

Con la máxima capacidad de sus pulmones, Sweet presentó “The Way”, dejando la guitarra por un rato y dedicándose sólo a demostrar el inmenso talento que tiene como vocalista. Fox, por su parte, no permitió que la canción sonara menos potente y fue capaz de mantener los decibeles tan sólo con su guitarra. En medio del tema, y gracias a que Michael Sweet no tenía la guitarra en sus manos, alguien le lanzó una polera con la palabra Jesús y éste pudo tomarla y mostrarla al público, gesto que desató el delirio de todos los asistentes.

El grupo se retira entonces del escenario, en medio de aplausos y gritos, pero menos de dos minutos después vuelve a escena para interpretar “Abyss”, la intro del disco “To Hell with the Devil”, que dio paso al tema del mismo nombre. Los fans casi hacen estallar el Caupolicán y cantan aún más fuerte que el mismo Sweet, transformando este corte en el más potente de la noche. “Soldiers Under Command” vendría a continuación para crear un momento mágico entre el vocalista y los asistentes. Lamentablemente, sería el último tema del concierto.

Muchos no podían creer cuando la banda se retiró del escenario y prendieron las luces del teatro, ni siquiera cuando los técnicos comenzaron a desarmar los equipos. No es que hubiesen estado esperando alguna balada -aunque es el gran éxito del grupo, “Honestly”, habría estado un poco fuera de lugar entre los riff poderosos-, pero todos esperaban que la primera presentación de estos íconos del rock cristiano fuese un poco más larga. Sin embargo, la potencia del show, la entrega de los músicos, las biblias que regalaron y, por sobre todo, el haber visto en vivo a un grupo tan esperado por tanto tiempo, fue más importante que la duración del show. ¡Gracias, Stryper, por concierto concedido!

Más fotos en la galería.

Por Isabel Mallea
Fotos por Bianca Zapata

Share on TwitterShare on TumblrShare on MyspaceShare via email
Deja un comentario : more...

El adiós de Theatre Of Tragedy

by on Jun.29, 2010, under artículos

No había caso. Ni aunque hubiesen encontrado en la chilena a la audiencia más cálida de su carrera, al terminar su set el dúo vocal de Theatre Of Tragedy no podía pronunciar la consabida frase “regresaremos pronto”. En el epílogo anunciado de su carrera, los noruegos protagonizaban una gira de despedida que los trajo a territorios inexplorados para interpretar un repertorio variado con consideró el melancólico inicio y la etapa más pop.

Nos preparábamos para ver por primera y única vez a los pioneros de la fusión de voces femeninas permanentes con guturales masculinas -Paradise Lost en “Gothic” y Anathema en “The Crestfallen” lo habían anticipado-, a comienzos de 1993 junto a Third And The Mortal y The Gathering, en un estilo que algunos denominarían “la bella y la bestia”. ¡Qué mejor final con un público que aplaudió y disfrutó de la entrega total de la banda!

Aunque los nacionales Sacramento tocaron ante escasas personas en su presentación de apertura, a pocos minutos de la salida de los escandinavos los asistentes se multiplicaron hasta sumar los suficientes para brindar un concierto en condiciones apropiadas. La banda presentó un setlist que incluyó clásicos de sus primeros álbumes como “Cassandra”, “Lorelei”, “A Hamlet for a Slothful Vassal” y “And When He Falleth”, otros de sus discos más electrónicos “Musique” y “Assembly” y también temas de las dos placas en que participó Nell Sigland: “Storm” y “Forever Is The World”.

No fue novedad el impacto generado en los músicos por la apasionada concurrencia, quizá preguntándose si en verdad era la hora de terminar la banda. Ninguno de los siete integrantes dejó de manifestar alegría y entusiasmo frente a los fans que pedían más temas y en un arrebato inclusive lanzaron un corpiño.

Los momentos sobresalientes estuvieron en las interpretaciones más clásicas. Allí el grupo mostró esos pasajes densos y nostálgicos muy doom/death metal, conseguidos gracias a la potente voz de su frontman, Raymond Istvàn Rohonyi, en una brutalidad quebrada por los sutiles toques de Nell. Fue una noche en que a ratos aparecía la esencia de su vocalista insigne Liv Kristine, aunque Sigland no tiene nada que envidiar a su antecesora.

Ya de regreso en un bis y como cierre de una era, Nell se dirigía a la audiencia para señalar que “parece que nada es para siempre, ni siquiera esta banda”. Nada, “excepto el mundo”, o “Forever Is The World”, la canción homónima de su último larga duración. Habiendo estrechado las manos de los fans, los músicos posaban sosteniendo una bandera chilena, de espaldas al público, retratándose para una posteridad que ya comenzó.

Más fotos en la galería.

Por Sergio Evans

Share on TwitterShare on TumblrShare on MyspaceShare via email
Deja un comentario : more...

Lacuna Coil visita Chile en su momento más americanizado

by on Jun.18, 2010, under artículos

Hubo que esperar años para que Lacuna Coil ofreciera en Chile su primer concierto. Por desgracia ese lapso fue crítico en la carrera de los italianos, quienes optaron por una fórmula cada vez más acorde a los gustos mayoritarios en desmedro de la nostálgica sutileza de sus primeros álbumes. Y en ese contexto, el de una agrupación que luce más americana que nunca, que la banda se presentó en el Teatro Teletón de la capital.

Como si el destino conspirara contra la audiencia local, un irritante acople de instrumentos y la escasa definición de sonido, atentaron contra la calidad del espectáculo. No obstante, la arrobadora Cristina Scabbia suplió los ripios técnicos gracias a una interpretación intensa y ese carisma innato que la mantuvo en sintonía con los asistentes durante todo el show. Exactamente lo opuesto al guitarrista Marco Biazzi, a quien se vio bastante apático.

En honor a los seguidores de su etapa gótica, el repertorio escogido incluyó solo dos cortes de “Unleashed Memories” -“Senzafine” y “When A Dead Man Walks”-, pero nada de sus trabajos previos. Mejor suerte corrió “Comalies”, pues de allí tomaron “Swamped”, “Daylight Dancer” y “Heaven’s a Lie”, en un tributo póstumo a Peter Steele, Ronnie James Dio y Paul Gray, cuyos decesos han conmocionado a la escena en lo que ha transcurrido del año.

La mayor dedicación la obtuvieron “Karmacode”, quizá el peor de su discografía, y “Shallow Life”, la última placa editada por los europeos. El público los disfrutó a rabiar, aunque éste tampoco es el mismo de los inicios, pues mientras crecían en popularidad en los Estados Unidos, perdieron la base de fanáticos que les permitió tan exitosa transición desde el punto de vista comercial.

El momento más íntimo de la noche sobrevino con la interpretación de “Wide Awake”, con Cristina casi en exclusiva sobre una base de teclado. En tanto, una distracción ocurrió cuando la cantante introdujo fallidamente “Swamped” -el setlist indicaba que proseguía “The Maze”- solicitando a los asistentes que cantaran si conocían la letra: no importa si compraron el álbum, lo descargaron u obtuvieron una copia pirata de algún amigo.

Queda la idea de que la parodia empleada para promocionar su último disco y proyectada antes del bis tiene más de realidad que de farsa. Cristina y Andrea, ataviados de un modo ostentoso y falto de gusto, presentan a “Shallow Life” como “el producto del año”. La sensibilidad de los comienzos cedió terreno a otros patrones en lo que parece un viaje sin retorno. En cualquier caso, es uno menos en la lista de actos pendientes.

Más fotos en la galería.

Share on TwitterShare on TumblrShare on MyspaceShare via email
Deja un comentario : more...

Dark Tranquillity: embajadores del sonido Gotemburgo desbordan agresión y melodía

by on Jun.14, 2010, under artículos

Dark Tranquillity supo de la exuberante devoción del público chileno hace solo dos años. Aunque en honor a la verdad, la relación de los suecos con la fanaticada local mostró sus primeras señas durante la agitada época del intercambio de casetes, cuando como personajes capitales de la escena de Gotemburgo enviaron y recibieron misivas escritas por gentes de puntos tan distantes como esta esbelta franja de tierra.

Hoy, la banda considera a la chilena una de las audiencias más apasionadas que ha enfrentado. Ni bien se apagaban las luces del Teatro Teletón, los seguidores del sexteto escandinavo empezaron a aclamarlos. En el fondo del escenario, la proyección de unos relojes en movimiento anticipaba un espectáculo audiovisual que se prolongaría durante casi dos horas. “At The Point Of Ignition” dio el vamos y “The Fatalist”, demoraría en comenzar lo que los técnicos se apuraban en resolver un pequeño entuerto.

La intensa “Focus Shift” establecía la marca registrada de los suecos. Esa combinación de agresividad y melodía que define el sonido death metal de Gotemburgo y que en la actualidad tiene en Dark Tranquillity uno de sus mayores referentes. ¿La receta? Una voz gutural, pero comprensible, guitarras afiladas con gran vocación melódica, bases electrónicas, profusos cambios de tempo y una pizca de progresivo.

El setlist incluiría cortes como “Final Resistance”, “The Wonders At Your Feet”, “Lost To Apathy”, “Shadow In Our Blood” y “The Grandest Accusation”, las dos últimas contenidas en “We Are The Void”, el disco 2010 de los europeos. Tras interpretar “The Lesser Faith”, Mikael Stanne agradecía el entusiasmo de los fans nacionales e indicaba a los rezagados de platea que había reparado en su presencia y que sería genial si pudieran unirse al público de cancha y así ocupar los sendos espacios vacíos que quedaban a cada lado del escenario. Rápidamente, alguien de la primera fila debió aclararle que se trataba de dos localidades distintas, y el cantante se disculpaba.

Uno de los instantes más íntimos del recital tuvo lugar durante la emocionada interpretación de “ThereIn”, un emblema de toda la belleza contenida en el álbum “Projector”, todavía hoy considerado la cúspide de sus registros. En ese momento Stanne cedió el micrófono a la concurrencia que conocía de memoria el estribillo. “It was solid/yet everchanging/it was different/yet the same/so I starve myself for energy”.

Pasadas las 10.30 el vocalista introdujo el tema que cerraría el recital, “Terminus”, citando el coro que inspiró el título de su reciente DVD: “where death is most alive” o “donde la muerte está más viva”. Concluía así una performance tan técnica como afectiva. Los músicos bajaban del semicírculo que forma el escenario para estrechar las manos del público, dar las gracias e incluso beber una cerveza en su nombre.

Más fotos en la galería.

“GOTEMBRUGO ES UN
SELLO DE APROBACIÓN”

Mikael Stanne en conferencia de prensa previa al show.

- ¿Cómo ha sido la evolución de vuestra música? Dark Tranquillity ha experimentado mucho durante estos 20 años.
- Pienso que nos esforzamos en tratar de mejorar el trabajo de álbumes anteriores. Es una suerte de reacción, un comienzo nuevo y fresco. Lo que sea sentimos en ese momento es lo que hacemos, no decimos este álbum es así y el siguiente álbum será diferente. Es solo cuestión de encontrar qué es lo que te importa en ese momento. Para mí, los álbumes son como cápsulas de tiempo, realmente capturan lo que está sucediendo en la banda, en nuestras vidas, en nuestras mentes, en el momento en que hacemos la grabación. Por eso cuando miramos atrás nos sentimos satisfechos, incluso si ahora somos una banda mucho mejor, aún lo apreciamos porque hicimos lo mejor que pudimos en ese instante.

- ¿Qué piensan respecto a la actual escena de Gotemburgo?
- En estos días no hay mucha escena. Ya nadie está en casa, andan todos de gira. Existe una especie de nueva generación de bandas, pero todos andamos en tour y nunca nos vemos. Existe una escena underground desarrollándose, aunque no tenemos mucho tiempo para tomar parte de eso, pero definitivamente está ahí, está pasando. Desafortunadamente, es difícil para estas bandas destacar y evitar ser etiquetadas sólo como otra más de Gotemburgo.

- Mikael, ¿cómo es tu relación con In Flames y Hammerfall, bandas donde fuiste vocalista en sus inicios?
- Siempre ha sido excelente. Gotemburgo es una ciudad pequeña, crecimos juntos, cambiamos miembros. Esa es parte de la razón de su éxito, porque es una competencia saludable, no una competencia, sino que es aliento. Tú miras a las otras bandas y dices “hombre, esto está increíble”, trataremos de inspirarnos y hacer algo distinto. En general, lo que más me gusta de Gotemburgo es que es todo de alta calidad. Es un sello de aprobación.

Daniel Antonsson (bajo), Mikael Stanne (voz) y Martin Henriksson (guitarra).

- ¿Cómo ha sido la recepción de su nuevo álbum, “We Are The Void”?
- Ha sido muy, muy bien recibido. Los fanzines o bien lo han adorado más que a cualquier otro álbum o no. Es un poco extraño. Es un álbum polarizado en lo que se refiere a su recepción. Creo que porque el álbum es muy emocional y muy poderoso, incluso si lo entiendes o no. Personalmente, creo que es lo mejor que hemos hecho jamás. Muestra mucha madurez en la banda, es nuestro álbum más serio e intenso.

- Para muchos “Projector” es “el” álbum de Dark Tranquillity.
- Para nosotros es muy difícil. Hubo mucho de reacción al hecho que todos pensaban que solo éramos otra banda más de Gotemburgo. No queríamos ser sólo un género, un alias o una etiqueta. Se siente raro. Quisimos apartarnos cuanto nos fuera posible, tomar distancia y probarnos a nosotros mismos y los demás que no somos sólo eso. Por eso es que “Projector” es muy, muy importante, aunque en su tiempo el álbum fue muy incomprendido.

Share on TwitterShare on TumblrShare on MyspaceShare via email
Deja un comentario : more...

Deathstars brinda una noche de glamour y rock industrial

by on Jun.06, 2010, under artículos

Delante de las barricadas, brillantina en el pelo y trajes de riguroso negro. Del otro lado de las vallas, los atuendos compiten en oscuridad y dedicación. Y claro, si sobre el escenario del Teatro Caupolicán los suecos de Deathstars imponen su espectáculo de rock gótico y tempos electrónicos, en una velada que reunió música y moda junto a un desfile de la diseñadora Carolina Rival y un after party con los nacionales de Industrial Company Inc.

En algo más de una hora de concierto, los europeos desplegaron un show que desbordó potencia. Whiplasher, Skinny, Cat, Nightmare y Bone no descuidan ni forma ni fondo. Los músicos se presentaron vestidos de negro, en contraste con los blancos instrumentos y la palidez de sus rostros. Así también ejecutaron una suerte de coreografía para cada tema, manteniéndose cabizbajos o poniéndose de rodillas en determinados segmentos de los temas.

Las bases de teclado son definitivamente las protagonistas en este estilo y por ello se extrañó la ausencia de un sexto músico a cargo de su interpretación en vivo. Whiplasher sedujo al público con ese timbre vocal profundo y un innegable carisma sobre las tablas. El frontman se mueve con total desplante y sus desbordes de energía no hacen mella en la calidad de su interpretación.

Una lástima que la concurrencia no estuviese a la altura del espectáculo ofrecido. En Chile Deathstars no es la banda más popular dentro de su género, lo que por cierto no constituye una medida del talento ni de la capacidad de ofrecer un show en directo que no desmerezca lo mostrado en trabajos discográficos. Por ello se agradece el atrevimiento de la producción y la disminuida asistencia probó una completa fidelidad a sus ídolos.

Más fotos en la galería.

Share on TwitterShare on TumblrShare on MyspaceShare via email
Deja un comentario : more...

Reporte especial: Black N Blue Bowl Nueva York

by on Jun.02, 2010, under artículos

Puede haber sido rebautizado Webster Hall en 1992, pero para muchos de los más viejos estadistas del ejército hardcore de Nueva York, todavía es el Ritz. El histórico local que albergó todos nuestros shows favoritos, desde Bad Brains a G.B.H., Suicidal Tendencies y Dead Kennedys, a Agnostic Front y Murphy’s Law… Mierda – incluso Madonna, Prince y KISS agraciaron su escenario (no juntos, por supuesto). Bien, el 15 de mayo, durante nueve horas empapadas de sudor, este reverenciado local en el East Village hospedó el Sexto Black N Blue Bowl Anual.

Recogiendo lo que los viejos eventos del Superbowl de Hardcore dejaron, el BNB Bowl, organizado por Freddy Cricien, frontman de Madball, y Cuzn Joe, hizo su primera aparición en Nueva York. Los dos mil asistentes que atravesaron las puertas trajeron su juego, tanto aquellos que entraban a los santificados halls de Webster por primera vez como los veteranos neoyorquinos que trajeron su sentimiento de nostalgia de re-vivir los días de antaño.

H8 Inc.

La banda de sonido para aquellos que llegaron temprano (las puertas se abrieron a las 14 horas) presentó los energéticos sets de Incendiary (Long Island), H8 Inc. (Detroit), Cruel Hand (Maine) y los excepcionalmente fuertes japoneses Sand, quienes cruzaron el Pacífico para asesinar el lugar como parte de su breve tour por la Costa Este. Las cosas definitivamente comenzaron a calentarse cuando dos de los más brillantes nuevos cadetes del movimiento, Trapped Under Ice y Wisdom in Chains, atacaron a los chicos con sus sabores únicos de hardcore moderno. Mad Joe, de Wisdom in Chains, domina su atención con su presencia masiva y la banda mantuvo el piso agitado con su interesante mixtura de hardcore aplastante y Oi empapado-de-pub, especialmente durante el favorito del público, “Back to the Ocean”. Maldición – ¡esa canción es pegajosa!

Trapped Under Ice

Cerca de las 18 horas, la vieja guardia comenzó a hacerles saber cómo las cosas se suponía que fueran. “Sorpresa, invitados especiales”. Super Touch tomó el espacioso escenario y no perdió tiempo en devolverlos atrás al tiempo cuando Revelation Records gobernaba el planeta con sus clásicos “Searchin’ for the Light”. Las fuertes, aunque melódicas vibraciones de ST se han mantenido en el tiempo mejor que muchos de sus supuestos pares y el aura sutil de Mark Ryan mantuvo a la audiencia comprometida a lo largo de su potente aunque breve reaparición.

Lo siguiente era la amenaza thug-core favorita de Nueva York, Skarhead, con el verdadero primer GRAN set del show. El compañero de toda la vida de Lord Ezec y ex punto focal de District 9, Puerto Rican Myke, regresó y juntos simplemente mataron. El bajista Mike The Gook es fácilmente uno de los personajes más entretenidos de ver en el escenario, el ex-Madball Riggs mantiene presionado el fin de su sección rítmica en un verdadero estilo TCOB y Eddie Sutton, vocalista invitado de Leeway, fue un inesperado (¿entienden?) destello.

Si el set de Skarhead fue GRANDE, el de H2O fue ¡TREMENDO! Es difícil de creer por cuanto tiempo han venido haciendo lo suyo. Parece que recién ayer estaba viéndolos por enésima vez, haciendo un set de una canción de “My Love is Real” en cualquier lugar que pudiesen conseguir, pero eso fue hace muuuucho tiempo atrás. H20 ha ganado su posición como una de las bandas de elite del hardcore neoyorquino. Hoy cada canción en su arsenal, desde “Family Tree” a “Faster Than the World” hasta “Thicker Than Water” fue acompañada por la voz de casi cada persona en la sala y un pit arremolinado. Sin sonar demasiado cliché, la manera en que el público reacciona a “5 Year Plan” siempre me produce escalofríos.

Yuppicide, haciendo su primer show en cerca de 13 años, tuvo la tarea casi imposible de suceder la energía de torbellino de H20 y desafortunadamente Jesse y compañía batallaron para capturar la atención del largo contingente de nuevos estudiantes en el edificio. El nuevo set fue sólido, pero parecieron un poco fuera de lugar en este cartel.

Poco después de las 21 horas, era el turno de los poderosos Madball. Hay una violencia hacia Madball que es difícil de poner en palabras… entiéndase de la mejor manera posible. Para mí, el hardcore es veraderamente HARDCORE cuando es peligroso e implacable e incluso doloroso. Madball han sido los reyes indiscutidos de los niveles callejeros de veracidad desde que se convirtieron en una “banda de verdad” con su debut “Set it Off” en 1994 y todavía tiene que ofrecer. Mostraron y probaron una vez más por qué no solo son una de las bandas más brutales en el planeta, sino uno de los mejores embajadores internacionales que la escena hardcore haya conocido jamás. ¡No pueden parar, no pararán!

Madball

Y finalmente (música de “La Naranja Mecánica”), sin lugar a dudas una de las más grandes bandas en la legendaria historia de la ciudad más grande del mundo, ¡Cro-Mags! Lo sé, lo sé … Lejos están están Harley, Parris y Doug, pero John Joseph y Mackie claramente merecen representar el nombre de los Mags y decir que Craig Setari y A.J. Novello al menos no han ganado la bendición de llevar la insignia por un tiempo dentro de la escena hardcore de Nueva York es ridículo. Bien dentro de sus cuarentas, el tornado que es John Joseph simplemente conoce su dominio y poco más importa. Oh yeah – cada clásico himno de Cro-Mags explotó desde el Ritz… Digo, en el escenario Webster Hall. Los chicos patrullaron la pista de baile e invadieron el escenario como hormigas sobre media barra de chocolate (algarroba?) comido, completamente ajeno al hecho de que habían estado allí durante más tiempo de lo que la mayoría de la gente trabaja en un día. “World Peace”, “Malfunction”, “Survival of the Streets”, “Don’t Tread on Me”… Con cada clásico vino una clásica reacción de Nueva York. Dicho eso, con la mayoría de los festejos de Cro-Mags, parece como si el público apareciera para el solo propósito de gritar tres cosas al tope de sus pulmones para que el mundo entero pudiera enterarse… ”Cro-Mags!” “Skinhead!” “Breakout!”

Cro-Mags

Mucho respeto al gran Black N Blue por otro evento entretenido, bien organizado, libre de divisiones. Hasta el próximo año…

Más fotos en la galería.

Por Howie Abrams
Fotos por Helena BXL
Gentileza de I Scream Records

Share on TwitterShare on TumblrShare on MyspaceShare via email
Deja un comentario :, , , more...

Manowar: una larga espera llegó a su fin

by on May.18, 2010, under artículos

La primera presentación de los Reyes del Metal en nuestro país era un evento que conllevaba expectaciones muy altas, y la emoción de los fans casi se podía respirar en un Teatro Caupolicán lleno por completo. Chaquetas, poleras, banderas y hasta tatuajes de Manowar uniformaban a la audiencia que, desde temprano, hacía fila para quedar en la mejor ubicación y disfrutar del tan esperado concierto.

Los nacionales de Chronos fueron los encargados de calentar motores, saltando al escenario a eso de las 20.10 hrs. Con una presentación potente que incluía hasta trajes de vikingo y muñecas inflables (¡!), el grupo interpretó lo mejor de su repertorio, pero nunca logró conectarse con un público que pedía a gritos a Manowar y que, incluso, llegaba a sonar tan fuerte como el grupo mismo. Luego de casi cuarenta minutos, los músicos se despidieron para dar paso al plato principal. La espera se hacía eterna, pero fue gratamente amenizada por el fotógrafo de Manowar quien interactuó con los fans, haciéndolos gritar y levantar las manos para capturar la euforia que se sentía en el recinto.

Cerca de las 21.15 hrs, una ovación siguió al momento en que se apagaron las luces y los cuatro neoyorquinos saltaron al escenario para comenzar con “Hand of Doom”. Desde el primer acorde se notó la fuerza que estos músicos tienen en vivo, con un sonido impecable y saltando a los parlantes ubicados delante del escenario para estar más cerca del público. “Call to Arms” fue el siguiente corte, mientras la pantalla gigante mostraba sugerentes imágenes de demonios, guerreros y por supuesto guerreras, muy al estilo Manowar. Joey DeMaio da inicio a “Swords in the Wind”, que relaja un poco a los enfervorizados fans pero que en ningún momento perdió la fuerza de la interpretación. La imagen de todo el Caupolicán con las manos cruzadas es simplemente fantástica.

La banda sale del escenario y el guitarrista Karl Logan se queda para interpretar un solo que demostró su virtuosismo en las seis cuerdas y que mantuvo a los asistentes con los ojos fijos en la pantalla, donde se podía comprobar la rapidez de sus dedos. DeMaio vuelve entonces a escena y sorprende a los fans con frases en un español bastante regular, pero que incluía chilenismos como “la raja” y que por supuesto causaron otra ovación. A estas alturas, las aclamaciones ya eran algo normal en el show.

Otra dupleta, esta vez con “Die for Metal” y “Sleipnir”, mantuvieron los decibeles muy altos y a todos saltando y coreando. Notable fue el momento en que Eric Adams se confundió y comenzó a cantar las líneas de otra canción, lo que le provocó una carcajada y por supuesto que todo el Caupolicán estallara en risas también. Un desenfoque le puede ocurrir a cualquiera. “¡Es que necesito alcohol!” fue la excusa del cantante, y junto a DeMaio, se toman una botella de vino y una lata de cerveza respectivamente. Luego de recargarse, continúan con la presentación aún riendo por el chascarro ocurrido.

Si bien han pasado varios años desde los primeros discos de Manowar, la voz de Eric Adams sigue sonando increíble. El juego que hizo con el público dejó claro que sus gritos tienen para rato. Todas las notas que canta suenan profundas y claras y no desafina ni un tono. Realmente es un deleite escucharlo cantar. Por otra parte, Joey DeMaio es un show en sí mismo. Su solo fue un momento sublime lleno de virtuosismo que mantuvo a todo el Caupolicán expectante. No se ve la mínima señal de cansancio en la audiencia que, al contrario, pareciera querer que el concierto durase para siempre.

“God or Man” es el corte que se deja escuchar a continuación, en que Adams logra unos agudos profundos y nítidos, como demostrando que los años parecen no haber pasado sobre su voz. “Loki God of Fire” y “Thunder in the Sky” son ejecutadas sin dar un segundo de respiro, inyectando una dosis de velocidad antes de finalizar la primera parte de la presentación.

Pero no se puede esperar poco de Manowar, que antes de un minuto ya estaba de vuelta en el escenario para interpretar uno de los puntos más fuertes de la noche (si es que se puede decir que alguno no fue fuerte), con “Warriors of the World”. Si alguien hubiese entrado en ese momento al Caupolicán, probablemente hubiera pensado que el show estaba recién comenzando y no que llevaba casi 90 minutos de duración: la banda tocando sus instrumentos con toda la energía del mundo y los fans con sus manos en el aire, coreando cada sílaba de este himno. “House of Death” empieza después, y sin descanso la sigue “King of Kings”, que sería la última entrega de la noche y que da término al show con una promesa esperanzadora: “¡Regresaremos!”. La fanaticada permanece con sus manos cruzadas mientras la banda agradece, lanzando uñetas y baquetas por doquier, concluyendo una jornada que permanecerá en nuestras retinas por mucho tiempo.

Y aunque se esperaba que Manowar interpretara temas de sus primeros discos, considerados los más clásicos del grupo, el setlist enfocado hacia los últimos álbumes fue bien recibido por todos los fans que tal vez se retiraron con un leve gusto a poco, pero de todas maneras satisfechos por haber visto, por fin, a estos Dioses del Metal en tierras criollas.

Más fotos en la galería.

Por Isabel Mallea
Fotos por Bianca Zapata

Share on TwitterShare on TumblrShare on MyspaceShare via email
1 comentario :, more...

Público se cuadró con bandas chilenas en Carnivale of Metal

by on May.10, 2010, under artículos

Desde que supimos de este evento empezamos a organizarnos para viajar y asistir. Varios factores lo hacían interesante. Por lo general y desde hace más tiempo de lo que llevamos como sitio acostumbramos a revisar eventos principalmente por gusto personal y en algunos casos al azar con la idea de descubrir algo interesante. En esta ocasión había de todo un poco: bandas que ya hemos visto y que son de nuestro agrado y otras cuyo desempeño en vivo deseábamos conocer.

Fue sorprendente llegar al Rock & Guitarras y ver que el público se acercaba al local ya dispuesto a recibir a la primera banda de la jornada. Minutos antes adquiríamos álbumes nacionales en el puesto de nuestros amigos de SickBangers y Australis, casa discográfica que se la juega al editar material chileno y que ahora asume una nueva faceta como promotor de conciertos.

Era hora de partir y cerca de unas ochenta personas se acomodaban para ver a TimecodE, quienes presentaron temas de su LP “Post Traumatic Stress Disorder”. Un sonido potentísimo y gran definición, ideal para interpretar cada corte de sus temas y apreciar esos detalles de la batería que como suele suceder se lucen más en vivo que en los discos. Una muy buena performance en vivo.

Se venía la segunda banda y el público duplicaba al de minutos atrás. Nuclear desplegó todo su vigor y ese característico sonido thrash “cogote de goma”. ¡Es que van directo al hueso! Nuclear nos dejó en el suelo, sin piedad ni descanso, mostrando un adelanto del nuevo disco provocadoramente titulado “Jehovirus” que lanzarán el 1 de julio en La Batuta.

Era el turno de Dying, quienes lanzaban su disco “Bizarre And Bloody Tales (the director’s cut)” e iniciaban su show con la proyección del video clip de “How To Cook A Human”, a un costado del escenario. Es un buen material, pero como crítica constructiva en el próximo trabajo audiovisual intentaría salir del formato típico y jugármela por algo más en el estilo de la banda. Dying mostró un death metal que a ratos adopta toques brutalísimos mediante el uso de voces ultra graves que logran ese característico sonido grueso. Si su participación hubiese sido algo más compacta cierran con nota siete.

Ya era hora de bajar el telón y los invitados fueron Poema Arcanvs, la consagrada banda que presenta su cuarto disco, “Timeline Simmetry”. Para desconcierto de los asistentes fue un show demasiado breve, pues al parecer hubo problemas con el local y debieron terminar de manera abrupta cuando se les informó del impasse, dejando tiempo para un tema más.

Sin contar este episodio, la primera edición de Carnivale of Metal ofreció una gran producción avalada por el apoyo del público, que suele mostrarse reacio a respaldar un espectáculo por entero sustentado en bandas chilenas. Éste es un ejemplo de esfuerzo y seriedad por parte de Australis Records, que se encargó de producir material multimedia extra para los asistentes, otorgando un plus al show y a las bandas de su catálogo. Es el mismo entusiasmo, seriedad y dedicación que Rodrigo Osorio, el responsable de la disquera, mostraba a comienzos de los noventa cuando de su mochila salían las placas de off-set con carátulas de discos y fotos por doquier. Felicitaciones y ojalá este tipo de proyectos se repita.

Por Sergio Evans

Share on TwitterShare on TumblrShare on MyspaceShare via email
Deja un comentario :, , , , , , more...

Gamma Ray: “Rain is falling down on me…”

by on May.09, 2010, under artículos

Dicen que las segundas partes nunca superan a la anterior y, en este caso, la regla pareció cumplirse. Gamma Ray se ha presentado en nuestro país en reiteradas ocasiones -en un Teatro Providencia lleno, junto a Masterplan; junto a Shaman en el Caupolicán, y junto a Helloween en un memorable concierto-reunión, en ese mismo recinto-, y el show del 5 de mayo debió ser la guinda de la torta, pues celebraban los 20 años del disco “Heading for Tomorrow”. Sin embargo, una serie de inconvenientes se encargó de empañar un espectáculo que prometía mucho más.

Pero vamos por parte. El cambio de recinto, del Teatro Teletón al Novedades, fue una decisión que molestó a muchos. El Novedades tiene un sonido bastante deficiente y nadie sabía a ciencia cierta cómo estaría después del terremoto. Además, la variación en el valor de las entradas desfavoreció a todos quienes habían comprado la de 15 mil, pues se les prometió un “poster firmado por la banda” en compensación, pero lo que ellos realmente querían era una ubicación un poco mejor en el teatro originalmente definido para el concierto.

Si bien el show de Gamma Ray estaba programado para las 21 horas, luego de una impecable presentación de los nacionales Blodden Wedd, los alemanes no salieron a escena sino hasta después de las 21.30. El público se impacientaba, sobretodo porque las luces se apagaron pero se volvieron a prender en un comienzo falso que muchos se tomaron con humor, pero otros también con molestia. Junto a “We Will Rock You” de Queen, los músicos comenzaron a salir al escenario para interpretar “Gardens of the Sinner”, que tal vez no era la intro que se esperaba pero que de inmediato encendió a la fiel fanaticada. Gamma Ray tiene un sonido sólido en vivo pero, a pesar de que los técnicos se tomaron bastante tiempo probándolo -con las respectivas burlas del público-, la acústica del teatro no es la adecuada para un concierto de este tipo y la voz de Kai Hansen sencillamente se perdía. Claro que la profesionalidad está por sobre todo y continuaron con “New World Order”, con el público coreando cada nota.

El siguiente corte fue “Empathy”, del nuevo disco de Gamma Ray, “To The Metal”. Aunque el concierto había sido presentado como la celebración de los 20 años de “Heading for Tomorrow”, parecía extraño que hasta ahora no se hubiese escuchado ningún tema de dicho álbum. “Deadlands”, también de “To The Metal”, fue escuchada con respeto por la audiencia, pero sin desatar la euforia que otras canciones consiguen. “Fight”, del álbum “Majestic”, sonó a continuación, para dar paso a “Mother Earth” y “No Need To Cry”, todas presentando el último lanzamiento de la banda. El público pareció bajar las revoluciones, pero sin dejar de pedir a gritos que por favor tocaran “Heading for Tomorrow”.

El show retomó la fuerza con “The Saviour”, del clásico “Land of the Free”, que fue coreado por todos los asistentes. La banda se retira entonces del escenario para que Daniel Zimmerman ejecute su solo de batería. El público disfruta cada redoble y ovaciona al músico, y al finalizar se escucha “Armaggedon”, que desata la locura entre los asistentes que no dejan de cantar ni saltar al ritmo de este corte del disco “Powerplant”. Kai Hansen se ve feliz y se pasea de un lado al otro del escenario, a pesar de lo pequeño que éste era. Es todo un frontman y lo sabe. Sus compañeros de grupo se retiran de escena para que deleite al público con un solo de guitarra, que extrañamente resultó ser idéntico al que tocaba Brian May, guitarrista de Queen, en el tema “Brighton Rock”. Haber comenzado el show con una canción completa de este grupo, y luego tocar un solo exactamente igual de la misma banda… ¡supongamos que Gamma Ray pagó por los derechos de autor!

Usando un atuendo absolutamente motoquero, que incluía hasta lentes oscuros, Kai y compañía continuaron su presentación con el tema que le da nombre a su última placa, “To the Metal”. En este momento, el reflejo de las luces en el escenario deja ver algo insólito: estaba cayendo agua sobre la batería. Había comenzado a llover y el Novedades demostró por qué todos los consideran un teatro pésimo. El grupo parece no darse cuenta y continúan tocando, pero todo el público intenta demostrar su enojo por la situación y cantan “¡Está lloviendo!” al ritmo del tema.

Aún sin mencionar el acuoso inconveniente, comienza a sonar “Rebellion in Dreamland”, que causó risas cuando Kai cantó “Rain is Falling Down on me”. Este corte clásico del “Land of the Free” sonó junto a “Man on a Mission”, dos temas que el público adora y que son carta segura en cada presentación de estos alemanes, pero ¿qué había pasado con el aniversario de “Heading for Tomorrow” prometido durante la promoción del show? Hasta ese momento no había sonado ningún corte de dicho álbum, y muchos fans se impacientaban pues sabían que el concierto se acercaba a su fin y de celebración por esos 20 años, nada.

Luego de esa dupleta, la banda se retira de escena y el público no se cansaba de pedir las canciones del disco que debía haber sido homenajeado. Sin embargo, otra fue la sorpresa cuando los músicos vuelven al escenario y comienzan a tocar “Ride the Sky”. Los fans apreciaron esta joyita de la época Helloween y casi hicieron estallar un Teatro Novedades que seguía lloviéndose. Sin dar espacio para descansar, “I Want Out” es la siguiente canción y el público revive, y hasta parecen olvidar la gotera que seguía cayendo sobre Zimmerman.

A estas alturas del show, pocas esperanzas quedaban de escuchar un tema siquiera de “Heading for Tomorrow”. Uno que otro fan seguía pidiendo esa canción, pero sabiendo que el concierto estaba a punto de terminar. El grupo vuelve al escenario para interpretar “Send me a Sign”, luego de que Kai Hansen se recostara al frente de la batería como tomando un delicioso baño de lluvia, enviando un mensaje de “Qué importa, el teatro se está lloviendo pero nosotros seguiremos tocando”.

Y a pesar de todos los inconvenientes que fueron surgiendo, Gamma Ray terminó su presentación de forma impecable, agradecidos de los fans que siempre los apoyan, y regalando uñetas y baquetas a destajo. Sin embargo, quedó la sensación amarga de un show que parecía haber sido organizado a la rápida, en un teatro que claramente no está habilitado para este ni ningún tipo de espectáculos, y que se promocionó como algo que finalmente no fue.

Más fotos en la galería.

Por Isabel Mallea
Fotos por Bianca Zapata

Share on TwitterShare on TumblrShare on MyspaceShare via email
Deja un comentario :, more...

Megadeth repasa todo el “Rust In Peace” ante miles de fans chilenos

by on May.08, 2010, under artículos

Y regresó el festín de las banderas tricolores, el desfile de guitarras hechas a la medida de Dave Mustaine y la euforia febril de los fanáticos locales de Megadeth. En ésta, su sexta visita a territorio nacional, la banda corroboró la pasión que gatilla entre sus seguidores, que entonan cánticos a la usanza de las hinchadas de fútbol y agasaja al pelirrojo dios de la guitarra lanzándole un sinnúmero de banderas durante lo que dura el concierto.

El Movistar Arena volvió a acoger a los fans de la banda estadounidense. A veinte años de su lanzamiento, el programa consignaba el repaso completo del álbum “Rust In Peace”, uno de los más importantes de su discografía con piezas de la talla de “Holy Wars” y “Hangar 18”, auténticos himnos imprescindibles en cualquier setlist. Pero la jornada también se nutrió de las vibrantes ejecuciones de “Take No Prisioners”, “Tornado Of Souls”, “Five Magic”, “Poison Was The Cure”, “Lucretia”, “Dawn Patrol” y “Rust In Peace- Polaris”, coreadas a todo pulmón por la concurrencia.

A las nueve en punto, las luces del coliseo se apagaron para iniciar la introducción con un tema de Black Sabbath. A medida que los músicos se incorporaban al escenario, el público expresaba su jolgorio alzando cada vez más la voz hasta culminar con la irrupción de Dave Mustaine. “Dialectic Chaos”, de su disco 2009 “Endgame”, dio la partida a un evento que de ahí en más se volvió imparable. El cuarteto conformado además por el guitarrista Chris Broderick, el baterista Shawn Drover y Dave Ellefson, bajista fundador que retornó tras ocho años de ausencia, deleitó a los asistentes reproduciendo fuerte y por entero una de sus entregas más clásicas.

Para cerrar un espectáculo redondo que además incluyó los temas “This Day We Fight”, “Headcrusher” y “The Right To Go Insane”, del último álbum, Mustaine reservó para el cierre “A Tout Le Monde”, “Trust” -con la parte del estribillo traducida al castellano- y “Peace Sells”, en cuyo coro intercalaron “Skin O’ My Teeth”. Un show preciso que corroboró la vigencia de uno de los llamados cuatro grandes del thrash.

Fotos gentileza de Roberto Vergara

Share on TwitterShare on TumblrShare on MyspaceShare via email
Deja un comentario : more...

Noticias en tu email

Ingresa tu dirección de correo: