Galería: Convención de Tatuajes Pichilemu Ink

Agujas, tinta y la capital criolla del surf. Un cóctel irresistible para la veintena de tatuadores que asistió a la segunda versión de la Convención Pichilemu Ink, celebrada durante los días 1 y 2 de febrero. Los participantes desarrollaron obras en las categorías negro y gris, full color, tradicional, oriental, realismo y dark side. En la jornada también hubo una muestra de suspensión corporal en manos de Javier Fingazz, Mauricio Torres y otros modificadores sudamericanos y graffiti a cargo de Philippe Carrera.

Ensiferum en Chile: gracias “hijos del Norte”

Ensiferum reunió a un casi mil asistentes en Kmasú Premier.
Ensiferum reunió a un casi mil asistentes en Kmasú Premier.

Caras pintadas, imágenes de Mjölnir por doquier, y hasta un casco vikingo con cuernos había el pasado jueves en la Kmasú Premier, para el esperado concierto de Ensiferum en Chile como invitados de honor del primer “Folk Pagan Fest”. Y es que es impresionante cómo el fenómeno del folk ha ganado seguidores por estos lares. Los chicos de Folkheim, una de las agrupaciones nacionales que abrió el festival, comentaron durante su presentación que “cuando comenzamos el grupo todos nos decían que estábamos locos, que nuestra música no la escucharía nadie… y ahora ¡miren dónde hemos llegado!”, con la consecuente ovación de los alrededor de mil asistentes al evento. Puede que las temáticas y puestas en escena del folk metal no tengan mucho que ver con la realidad de nuestro propio folklore o historia nacional, pero las presentaciones de bandas como Finntroll, Korpiklaani o Turisas han demostrado que las diferencias culturales quedan de lado si se trata de disfrutar de un show.

Luego de calentar motores con los nacionales de Runepath, Paghania y Folkheim, las luces se apagaron cerca de las 21.15, mientras se escuchaban los acordes de “Symbols”, que daría paso a “In my Sword I Trust”, primer corte y single de “Unsung Heroes”, el disco que los finlandeses venían a presentar. En el momento en que Petri, Markus y compañía salieron al escenario, comenzaron dos constantes que se repetirían hasta el fin de la presentación: un interminable coro de “ooohh ooohhh” que acompañó todas las canciones, y un mosh incentivado por el bajista Sami Hinkka, directamente proporcional a la velocidad de las canciones. Pero la euforia se desató con el segundo corte “Guardians of Fate”, saltando de vuelta a los comienzos de Ensiferum por allá por el año 2000. Markus y Sami corrían por el escenario cantando junto a Petri y el incesante coro de fans que los acompañaba.

“From Afar” fue la elegida por los portadores de la espada para continuar con la cruzada, y fue entonces cuando comenzamos a notar que algo faltaba sobre el escenario: ¿dónde estaba Emmi y sus teclados? Los teclados y coros se estaban haciendo con backup y el resto de los miembros del grupo no hicieron ningún comentario hasta casi el final de la primera parte, cuando escuetamente Petri Lindroos mencionó que “Emmi no pudo asistir por problemas personales pero les aseguro que estará la próxima vez que vengamos”. Una misteriosa explicación que no aclaró la ausencia de la vikinga de Ensiferum, pero que por suerte no afectó la impecable presentación del ahora cuarteto.

Prácticamente sin cortes se perseguían temas nuevos y antiguos como “Burning Leaves”, “One More Magic Potion” e “Into Battle”. Hay que reconocer que Petri no es un gran frontman y su interacción con el público fue bastante pobre, sólo presentando las canciones y con uno que otro “¡gracias!”. Quien se robó la película fue sin duda Sami Hinkka, que haciendo círculos con la mano animaba los mosh y apuntaba con su bajo hacia el público como un Steve Harris en ropa de batalla vikinga.

“Retribution shall be mine” y “Ahti” dieron paso a “Iron”, para la cual el ex Norther le pidió a los eufóricos asistentes que sólo debían cantar algo como “tatarará tatarará”. Claro, escrito no tiene sentido, pero escuchen la intro de “Iron” y se darán cuenta que estas sílabas ¡calzan justo! Como anécdota no se puede dejar de contar que justo antes de este tema Petri se agachó para recoger un sostén que una (¿o uno?) de las asistentes le lanzó al escenario, hecho que por supuesto causó risas y silbidos… pero lo mejor fue unos segundos después cuando Sami se agachó a recoger algo rojo que también alguien lanzó al escenario y que resultó ser ¡unos bóxer! La carcajada fue general y hasta los mismos Ensiferum se rieron del bajista por este singular “regalo”.

Los europeos forman parte de un creciente fenómeno vikingo entre los headbangers chilenos.
Los europeos forman parte de un creciente fenómeno vikingo entre los headbangers chilenos.

Luego de “Iron” la banda se retiró por unos minutos y al volver nos invitaron a tomar una cerveza en un lugar llamado “Twilight Tavern”. El show ya llevaba casi 90 minutos pero nadie mostraba la más mínima señal de cansancio: al contrario, los ooohh oohhh continuaban como si fuese la primera canción y desde mi ubicación se veía increíble el círculo del mosh que estaba justo al frente del escenario. La siguió una de las canciones que todos estuvimos pidiendo durante todo el show: “Lai Lai Hei”, y de un minuto a otro ¡todos cantaban en finlandés! Realmente lo que ha logrado el folk es notable, al hacer que nos aprendamos letras en un idioma tan lejano y extraño como éste. El gran final no podía ser otra que “Battle Song”, que casi hizo que la Kmasú se viniera abajo con los coros y los saltos que anunciaban el final del show.

Ensiferum finalizó su primera presentación en Chile en medio de una ovación, dejando a los asistentes satisfechos y agradecidos por un show potente que recorrió todos los discos de los nórdicos. El infaltable grito de “En-si-ferum! En-si-ferum” que se escuchó durante todo el concierto siguió mientras Petri, Sami, Markus y Janne se abrazaban y hacían una reverencia frente a sus fans, probablemente sorprendidos por la cálida recepción de este público que, aunque es del otro lado del mundo, coreó todas las canciones, saltó incansablemente y hasta se pintó las caras.

Kiitos =)

Texto por Isabel Mallea
Fotos por Julián Pacheco

Carcass y Devin Townsend brillan en jornada de cierre del Metal Fest

Devin Townsend Project
Devin Townsend Project

Nimrod inició la segunda jornada bajo un sol abrasador y se abrió paso con un poderío de power thrash que no dejó impávido al público reunido a esa hora de la tarde. Esta histórica banda estableció que no pretende vivir de la nostalgia y hoy por hoy está enfocada en una nueva etapa. Al interior se presentaba una agrupación histórica. Brutal Truth, con mas de veinte años de trayectoria y totalmente vigentes presentando un viaje por su discografía, partieron con un sonido tremendo y una aplastante performance por parte de sus músicos. Velocidad y brutalidad no dejaban espacio a la técnica ni al exceso de arreglos. “Birth of Ignorance”, de su primer demo, probaba que no se trató de recuerdos decadentes. Muy por el contrario, de una lección para el grind y el death metal actual. Richard Hoak, el batería, fue un capítulo aparte captando la atención con sus muecas y posturas ante los tarros y Kevin Sharp, el carismático vocalista, conmovió desde el minuto en que salió al escenario sin zapatos y vestido más como campesino que como ídolo del rock.

Brutal Truth
Brutal Truth

Alto Voltaje fueron los segundos en abordar el escenario nacional. Aún con un fuerte sol golpeando sobre sus rostros, desarrollaron un show dinámico y de mucha energía, basado en material de sus dos discos. El público reconoció sus temas y los coreó siguiendo el fraseo punk del vocalista. Y la audiencia se dividía para apreciar a Nile al interior del recinto. Éstos cautivaron a una audiencia más nueva mediante un setlist que inició con “The Blessed Dead” de su tercer álbum, lo que bastó para desatar la euforia de los fans que en esos instantes se concentraban cada vez más. No puedo no coincidir con la increíble ejecución de estos tipos, pero la verdad es que luego de un rato sentí que era más de lo mismo.

Nos trasladamos rápidamente afuera para ver a Enigma, quienes tocaban aún bajo altas temperaturas. La banda presentó un show enérgico y con un sonido muy claro, donde destacó la potencia y actitud heavy metal de su vocalista. Es increíble, pero el público esperaba a su banda y en este ir y venir había gente que no asistía a los shows de algunas bandas foráneas. Fue el turno de Brujería, que ingresó como comodín presentando un show ya conocido en Chile y con mucha onda y llegada con su fanaticada. Presentaron un setlist basado en sus tres discos y los clásicos “El Desmadre”, “Colas de Rata”y “Matando Güeros”, dejando satisfecha a gran parte del público. Fuera, Nuclear atacaba con la mejor dosis de thrash y reunía una gran cantidad de asistentes. Bastó un reducido setlist para demostrar su nivel de potencia y ejecución, mediante cortes como “Breathing Despair” y “Apátrida”, de su material más reciente.

Nuclear
Nuclear

Symphony X dio paso al metal progresivo impactando bastante bien en los asistentes con una ejecución portentosa, sonido pulcro y setlist cargado hacia su último disco, “Iconoclast”. Y de regreso al exterior para asistir al concierto de los veteranos Orategod, quienes se ganaron un lugar producto de la constancia y esfuerzo. La banda presentó un brutal death/metal con un sonido que pudo ser mejor, pero que no opacó la muestra de su repertorio clásico y lo más actual del disco “With Love from Sinister”. Luego sale a escena Kythrone, la banda black metal del segundo día de festival, quienes comenzaron su entrega con carácter y desenfado. Me lo esperaba, sé del trabajo de la banda y la seriedad con la que trabajan. El sonido canalizó la vena del estilo y advertí cómo esta producida performance captaba la atención de la gente que a esa hora circulaba en ese sector.

Y me preparaba para mi show favorito del festival, My Dying Bride, banda que esperó más de veinte años para visitarnos. Su breve setlist se centró en los clásicos y en una pequeña muestra del último larga duración, “A Map of All Our Failures”, con un sonido impecable y una excepcional puesta en escena. No dejó de llamar la atención la cantidad de público que se congregó para verlos, pues pensé que éste sería el recital menos visto. Sorpresa. Como era mi concierto prioritario me quedé hasta el final, cuando ya sonaba Atomic Aggressor, banda que ganó un lugar por constituir un pilar del death metal nacional, ahora reformado principalmente para revivir la nostalgia de antaño. En esta formación resalta la increíble ejecución de su primera guitarra, Julio Bórquez.

Y el mayor éxodo de gente lo produjo Carcass, que debutaban con un nuevo line up, hecho que me llamó la atención y de cierta forma me desilusionó. El sonido característico generó la respuesta inmediata de los fans que esperaban con ansias esta aplanadora y el repaso de toda su discografía. Destacó la inclusión de “Genital Grinder / Pyosisified (Rotten to the Gore)” de su primer disco “Reek of Putrefaction”, lo que ya dejó pagados a sus seguidores. Tal vez debieron cerrar ese día.

Mientras, Torturer se alistaba para bajar el telón en el escenario nacional, convocando mucho público tras terminar Carcass. La banda ofrece un poderoso arsenal de death/thrash, por lo que si esperabas ver y escuchar nostalgia de comienzos de los noventa, te equivocas. Torturer no vive de nostalgia. Por el contrario, se muestra en una línea diferente, madura y fresca, lo que se agradece.

Se aproximaba el minuto de cierre y turno de Devin Townsend Project, otra de las sorpresas del evento y uno de los platos más esperados por la audiencia. El canadiense interpretó cerca de quince temas de su corta trayectoria bajo esa denominación, además de su contundente discografía como solista y proyecto, sumado a “Love?”, de Strapping Young Lad. Un sonido nítido y potente que dejó más que satisfechos a los amantes del progresivo, en una segunda versión donde la variedad fue más notoria, en camino hacia la consolidación del concepto de festival.

Fotografías por María Loreto Correa
Texto por Sergio Evans

Twisted Sister y Morbid Angel entre lo más selecto en primer día de TMF

Twisted Sister
Twisted Sister

Saken abrió el telón a esta versión del Metal Fest, respaldado por un público que los apoyó durante su potente presentación, mientras en el escenario internacional reinaba la rapidez y fuerza de Lock Up, proyecto que reúne a grandes músicos de la escena mundial. Entre ellos, el chileno Anton Reisenegger. Estos aplanaron el camino con una mezcla de grindcore y death metal de lujo y repasaron temas de sus tres discos de larga duración, lo que dejó los ánimos más que encendidos. Afuera, Recrucide intentaba convocar audiencia para una actuación que incluyó material de sus dos discos, aunque con un sonido bastante más turbio que la banda anterior, lo que no obstante no opacó en nada la entrega. Adentro comenzaba la presentación de Arcturus demostrando una ejecución y sonido de calidad. Con temas de su disco “Sideshow Symphonies” cautivaron a una porción importante de fanáticos que los esperaron durante años.

En el exterior, Battlerage exhibió un sonido impecable y una ejecución con mucha entrega dejando muy contentos a los asistentes a esa hora. Corrosion of Conformity saldaba otra deuda con Chile en un show de nostalgia que revivió para muchos momentos de la adolescencia, aunque ya no era lo mismo. La banda está en un pie mucho más sludge y lo hace muy bien, pero inevitablemente esto es lo malo al pagar deudas del pasado. Al igual que sus antecesores en el escenario nacional, Inquisición demostraba que el heavy metal dejaba la vara alta para el resto, una ejecución de lujo y sobre todo una voz espectacular. Y era el esperado turno de Sodom que comenzó sus tres primeros temas con una potencia y nitidez que lamentablemente se perdió durante el resto de la presentación, lo que no dejo de enganchar a una buena cantidad de público con un setlist que trató de incluir algo de cada uno de sus 14 discos larga duración.

Battlerage
Battlerage

Los nacionales Animus Mortis salían al escenario con una buena cantidad de asistentes que a esas alturas se alternaban entre los dos espacios. La banda demostró su capacidad técnica en la ejecución de un black metal personalizado, interpretando material de su primer LP y de su EP “Mysteriis Vox Divina”. Luego de la pausa todo se preparaba para los maestros del death metal, Morbid Angel. Una vez más en Chile y se agradece, porque fue una de las bandas que más público reunía hasta esa hora. La devastación comenzó de inmediato con temas del “Altars of Madness”: “Inmortal Rites” y “Maze of Torment” desataron la euforia entre los fanáticos. Una puesta en escena como solo Morbid Angel sabe hacer.

Morbid Angel
Morbid Angel

Afuera, Sadism hacía la hora para presentarse ante una cantidad de gente razonable, lo que retrasó el evento por casi media hora y lo hizo coincidir con la salida de Twisted Sister, quienes sin lugar a dudas se robaron el primer día. Un show preciso con los temas más que probados y una audiencia casi completa que incluyó la compañía al costado del escenario de músicos de otras bandas que disfrutaron tanto como el que estaba en cancha y platea. ”The Price”, “We’re Not Gonna Take It” y “I Wanna Rock” se corearon por todos. La banda chilena encargada en cerrar este primer día fue Undercroft, que atrajo bastantes seguidores que apoyaron una presentación brutal y enérgica cargada de arengas “chilensis” por parte del frontman Álvaro Lillo. Al interior se preparaba Down para coronar el día, con una postura bien stoner y tres discos a su haber subieron al escenario muy energizados. Tanto que la voz de Anselmo se saturó en los primeros temas. Sin duda una larga y grata jornada de metal, con más variaciones y matices que en su versión pasada y esperando que este domingo todo fluya al son de riffs filosos y dobles bombos.

Fotografías por María Loreto Correa
Texto por Sergio Evans

Poema Arcanvs celebró en vivo dos décadas de doom

Repertorio extendido y la compañía de dos créditos de primera línea definieron el concierto de celebración de los veinte años de música de Poema Arcanvs, desarrollado el último 18 de agosto en el Club 334 de la capital. Una de las bandas más laureadas de la escena y que este año cruzará el Océano Atlántico para ofrecer recitales en Alemania, Holanda y Austria convocó a Nuclear y Mar de Grises, nombres imprescindibles dentro de la escena chilena.

La tocata comenzó con un retraso de media hora. Nuclear, potentes como de costumbre, sufrieron de los ripios de sonido comunes a las bandas que abren un cartel. Ya avanzada su presentación, hubo mayor nitidez tanto en la voz como en los demás instrumentos y pudo apreciarse el desempeño del bajista Roberto Soto, nuevo integrante que aporta un cariz renovado al ensamble thrash. En su setlist destacaron “My Own Anarchy”, “Fake Messiah”, “Heaven Denied” y “Apátrida”, primer tema en castellano compuesto por el grupo e incluido en el EP homónimo lanzado hace algunas semanas.

Luego de una pausa aproximada de 15 minutos apareció sobre el escenario Mar de Grises, quienes no gozaron del mejor sonido de la velada y compartieron con las otras bandas la profusa cortina de humo que cubrió cada rincón del escenario. “Sleep Just One Down”, “Shining Human Skin” y “To See Saturn Fall” formaron parte de su selección para esta fecha. Para el turno de Poema Arcanvs el sonido había mejorado bastante, en lo que fue un repaso impecable de dos décadas de creación musical comprimidas en casi dos horas de show.

Setlist Poema Arcanvs:

Intro/Raven Humankind
Nihil
Lambs
Desintegración
Our Little Blood
Iconoclast
The Well of Souls
Ridden with Disease
Errant Souls
This Once Long Road
Timeless Sands
Rite
Burnt
Alter
Innocent Shades
W.C. Sea
Latent Eclipse
Desde el umbral

Texto por Daniel Taiba
Fotografías por Carmen Gloria Tejeda

Miles de fanáticos vibraron en inédito festival de dos días

La primera versión de The Metal Fest ya es historia. Una decena de bandas foráneas, entre debutantes como Annihilator y otras que forman parte del inventario, encarnaron el maratón de rasgueos, mosh y azote de cuellos que comenzó a las tres de la tarde. En punto, porque durante el sábado la organización respetó casi en su totalidad los tiempos preestablecidos tanto para los nacionales -que tuvieron un escenario aparte montado en las afueras- como para los internacionales que ocuparon el Movistar Arena. Ello permitió cerrar el espectáculo a eso de la medianoche, horario de invierno mediante.

El evento evidenció una cultura de festival implícita entre los asistentes, quienes comprendieron la naturaleza breve de los conciertos individuales y no clamaron por regresos cuando los músicos se retiraban para ceder paso a los siguientes en la programación. Así, la sesión sabatina partió de la mano de Obituary, encendiendo la euforia de la audiencia gracias a un show crudo, agresivo y sin aspavientos. Quizá por su condición de primeros en el cartel y por la expectación del público, avalados por un sonido demoledor, el de los hermanos Tardy fue uno de los puntos cumbres del festival.

Un poco antes de aquello, los chilenos R-Tumba inauguraban el escenario nacional con una potente dosis de nü metal, aunque frente a escasas personas. Ello porque el ordenamiento de las presentaciones ofrecía un margen de 15 minutos para trasladarse a observar lo que ocurría en el exterior y retornar a la arena central a tiempo para no perder detalle de las performances internacionales.

Al interior del Movistar Arena asomaban UDO y su imponente voz. Una presentación a la altura de los grandes del heavy mundial, en un show que repasó su discografía, con escala inevitable en los clásicos de Accept. Acto seguido correspondió el turno de Fear Factory, quienes no consiguieron desatar la efervescencia de las presentaciones precedentes, excepto al final del setlist con la interpretación de “Replica”. Luego vendrían los daneses Volbeat, quienes traían su propio público y ganarían nuevos adherentes para su propuesta de metal influenciada por el rockabilly y más tarde, en medio de un estruendo, aparecería Testament. Estos conservaron un sonido poco definido perceptible desde diferentes sectores del recinto, lo que no supuso obstáculo para que los thrashers de la vieja escuela disfrutaran de un repertorio de excepcional fuerza.

En paralelo se desarrollaba el show de las bandas nacionales, imposible de apreciar en toda su extensión debido a los topes de horarios. Break.Down, la única agrupación no capitalina como recalcaron en su presentación, subió en segundo término. Le sucederían Poema Arcanvs -congregando una cantidad importante de asistentes-, Six Magics, quienes también recibieron el apoyo de su numerosa comunidad de fanáticos, Kingdom of Hate, exponentes de un sonido auténtico, sin artificios de ningún tipo, y Massacre.

En el interior el público se preparaba para los platos de fondo. Los canadienses Annihilator, contratados luego de la bajada de Venom, ofrecieron uno de los momentos brillantes de la noche y de todo el festival. La maestría de Jeff Waters no tuvo pausa, así como su hiperactivo estilo de ejecución, y “Alison Hell” coreado por toda la audiencia fue como la guinda del pastel de la velada. La pulcritud del sonido sorprendió a toda la audiencia, pues la sensación era casi la de escuchar un álbum. Un privilegio asistir al debut de una banda referente dentro del estilo, una que ha sorteado el reto del tiempo y las presiones de las discográficas.

Pero los instantes más frenéticos se registraron mientras Anthrax interpretaba sus clásicos sobre el escenario, cuando cientos de headbangers improvisaron un mosh de proporciones gigantescas. Belladona es un frontman increíble que comprende que su rol excede el canto e incluye el diálogo y la invitación constante al público a unirse a la algarabía. El espectáculo gozó de un sonido fuerte y nítido y contó con la mayor concurrencia del día.

Domingo, tres de la tarde, y la sincronía ensalzada el día anterior desaparece desde el principio. El espectáculo comenzó con media hora de retraso y en el transcurso de la tarde las dos pantallas gigantes que anunciaban los horarios cambiaron la información al menos un par de veces. La participación de Exodus, en particular, se movió desde el segundo lugar hacia el cierre del show, para luego aparecer tras Destruction, a quienes en un principio precedían en la parrilla. Al final se optó por remover los horarios, quedando solo el orden de los artistas y la incertidumbre sobre cuán tarde acabaría la jornada.

A cargo de la apertura estuvo Forbidden, quienes deleitaron a la cofradía thrashera con temas clásicos del género, seguido por Destruction, los que aparecieron 15 minutos antes de lo publicado en los monitores. Aunque son un trío, su vigor los agiganta. Exodus presentó un setlist similar al de sus últimas visitas y que recoge lo más reconocido de su discografía. Mención especial para el mosh desatado al compás de “Strike of the Beast”, cuando el público de la cancha se divide dando paso a un brutal festín de patadas en el aire.

Kyuss Lives! serían los siguientes en el cartel. Menos emparentados con el género que daba nombre al festival, tocaron frente a un público poco numeroso, pues en buena parte la concurrencia acudió al show que Necrosis desarrollaba en el escenario chileno. Otro punto de inflexión lo aportaría Blind Guardian, reputados exponentes de un heavy metal épico inspirado por grandes sagas folclóricas y literarias, que compendiaron su discografía y gozaron de un gran nivel de sonido.

Ya avanzada la noche Kreator corroboró el porqué de su elección como acto de clausura original. A dos décadas de su primer concierto en Santiago -hecho destacado por el frontman Miland Petrozza- los alemanes concentraron la atención del público que celebró cada tema de su repertorio, danzando en apoteósicos circle pits que convocaron a cientos de personas en cortes como “Extreme Aggression” y “Violent Revolution”. Para mala fortuna de Misfits, su aparición después del acto más anticipado de la jornada resultó en que tocaran frente una escuálida audiencia. Una lástima, pues su sonido fue correcto y constituyen una leyenda dentro de lo suyo.

En suma, una experiencia inédita que arroja un saldo más que positivo. La logística, sobre todo la desplegada el sábado, es digna de destacar. El desarme y montaje de equipos entre una y otra banda se hizo en un tiempo mínimo, lo que facilitó la agilidad del espectáculo y la agradable sorpresa de constatar que la puntualidad sí es posible en una país habituado a lo contrario. Como pendientes queda la tarea de intentar nuevos nombres y mayor variedad dentro del género. También una oferta alimenticia más variada que incluya menús exentos de carne y coordinar ambos escenarios para que las últimas bandas chilenas no compitan con las cabezas de cartel, como le ocurrió a Kingdom of Hate que salió a escena frente a escasas personas, mientras el grueso del público asistía al show de Testament.

Fotografías por María Loreto Correa
Texto por Sergio Evans y María Loreto Correa